Por José Pastor, DGM
SAN FRANCISCO BAY AREA– En un partido que resume perfectamente la capacidad de sorpresa del fútbol, Catar protagonizó el primer gran golpe de la Copa del Mundo 2026. Enfrentando a una ampliamente favorita Suiza en el San Francisco Bay Area Stadium, los Maroons lograron un empate 1-1, asegurando solo su segundo gol en la historia de los mundiales y su primer punto en la fase final, en el tiempo de descuento.
Durante 93 minutos, esta fue una historia de dominio suizo y resistencia catarí. Pero cuando Boualem Khoukhi remató de cabeza un centro en el minuto 94, la narrativa cambió de una victoria rutinaria para la potencia europea a un “catástrofe catarí” para los suizos y un amanecer histórico para los campeones asiáticos.
Primer tiempo: controversia y control
El gol inaugural del partido llegó en medio de una confusión del VAR en el minuto 17. El delantero suizo Breel Emboloconvirtió un penal con tranquilidad, después de que el portero catarí Mahmoud Abunada chocara con el centrocampista Remo Freuler.
Sin embargo, la alegría entre los aficionados suizos se vio atenuada por la controversia inmediata. Las repeticiones de televisión parecían mostrar que Freuler estaba en posición de fuera de juego en la jugada previa a la falta. A diferencia de las ligas domésticas, la FIFA no mostró las líneas del VAR utilizadas para confirmar la decisión, dejando a las cadenas internacionales y a los aficionados desconcertados sobre por qué se concedió el gol.
A pesar de la polémica por el penalti, el control de Suiza sobre el partido fue indiscutible. Los suizos dominaron la posesión y encerraron a Catar en su propio campo. Durante los primeros 45 minutos, parecía una repetición de la desastrosa campaña de Catar en 2022, donde perdieron los tres partidos como locales. Abunada, a pesar de conceder el penalti, fue excepcional, realizando varias paradas cruciales para mantener a su equipo con vida.

Segundo tiempo: desperdicio y un muro
Suiza saltó al segundo tiempo con la intención de sentenciar el partido. Dan Ndoye, del Nottingham Forest, Ruben Vargas e incluso Embolo tuvieron ocasiones clarísimas para ampliar la ventaja. Cuando el reloj pasó del minuto 70, una sensación de ansiedad comenzó a invadir el juego suizo. Ganaban, pero no estaban cómodos.
Catar, dirigido por el exseleccionador de España y Real Madrid Julen Lopetegui, empezó a mostrar signos de vida. Defendieron con un orden disciplinado, frustrando a los atacantes suizos, que se quedaron sin ideas y sin precisión. Con cada oportunidad fallada por Suiza, la fe en el banquillo catarí aumentaba. Lopetegui introdujo atacantes frescos y el equipo que parecía muerto diez minutos antes de repente sintió una oportunidad.
El clímax: historia en el minuto 94
Justo cuando el cuarto árbitro indicó cinco minutos de tiempo añadido, la gestión del partido por parte de Suiza se derrumbó. De forma “innecesaria”, como lamentaría más tarde el entrenador suizo Murat Yakin, su equipo perdió la pelota barata en el campo contrario.
Homam El Amin lanzó un centro desesperado y esperanzador hacia el segundo palo. Allí, sin marca y con la compostura de un delantero veterano, el capitán Boualem Khoukhi saltó y conectó un potente cabezazo que superó a Gregor Kobel.
El estadio estalló, aunque había miles de asientos vacíos durante toda la tarde. Los jugadores cataríes se derrumbaron en un montón de éxtasis, celebrando lo que es, sin duda, el mejor resultado de su historia futbolística.

Análisis: un punto perdido frente a un punto ganado
Suiza: la favorita atormentada
Para Suiza, esto es un desastre. Ocupando el puesto 19 del mundo frente al 50 de Catar, se esperaba que la Nati ganara este partido inaugural con facilidad. El entrenador Murat Yakin no ocultó su frustración, afirmando que el equipo “perdió dos puntos” debido a la falta de eficacia.
El problema: la falta de puntería. Los suizos generaron suficiente xG (goles esperados) para ganar dos partidos, pero carecieron de instinto asesino.
La advertencia: Granit Xhaka admitió que la actuación “no fue suficientemente buena”, y con Bosnia-Herzegovina y Canadá aún por jugar, esto parece una emboscada al torneo nada más empezar.
Catar: redención
Para Catar, este resultado es transformador. El recuerdo de 2022 (ser estadísticamente el peor anfitrión de la historia del Mundial) ha sido parcialmente borrado. Este fue su primer punto ganado por méritos (y un poco de suerte) en suelo extranjero.
La táctica: Lopetegui ejecutó una lección defensiva. Solo tuvieron el 32% de posesión, pero se mantuvieron sólidos estructuralmente y se negaron a doblegarse bajo la presión.
El héroe: el portero Abunada y el goleador Khoukhi son ahora leyendas nacionales.
El pitido final
El empate 1-1 deja el Grupo B completamente abierto. Suiza, que se esperaba que pasara sin problemas, debe reagruparse rápidamente. Para Catar, lo imposible se ha logrado. Tienen un punto en su casillero y, con el peso de la historia fuera de sus hombros, podrían ser peligrosos en el resto de la fase de grupos.
Goles: Catar: Boualem Khoukhi (90+4′); Suiza: Breel Embolo (17′ de penalti)
