CHESTER, PA: El artillero Milán Iloski (izq) del Philadelphia Unión protege el balón ante la presión del zaguero Justin Che (der) del New York Red Bulls quien intenta despojarlo del esférico a toda costa. Philadelphia Unión sepultó categóricamente al New York Red Bulls, 3-1 al completarse la 16º fecha del torneo MLS 2026. Encuentro disputado en el SUBARU PARK de Chester, PA – Fotos por Anthony García, Corresponsal Philadelphia DGM

Este es el fútbol que le gusta a los “Sons of Ben”, 3-1

CHESTER, PA –Philadelphia Unión quiere sumar. Se impuso al Nueva York Red Bulls, 3-1 y sueña con volver a ser invicto, confirma su autoridad y se aferra a la clasificación. Pero no sólo gana por goleada. También esta creciendo en recursos, en concepto colectivo y en juego.

Vamos a ser sinceros: el prejuicio siempre estuvo instalado. Con o sin razón. Pero ahí. En la piel del hincha de la unión. Como una mancha. Como una afrenta. Como una lacerante puñalada por resultados negativos anteriores.

“El folklore futbolero suele resumirse en algunas palabras reveladoras: Al “Sons of Ben” le interesa ganar como sea y si es con un gol, con dos, con tres, mejor”. La calificación, obviamente, acreditaba una dosis considerable de desprecio.

Quizás también de burla e ironía. En definitiva, un estigma difícil de quebrar que recorrió el espinel de la historia de este Philadelphia Unión, sostenido en algunas verdades puntuales y en una larga variedad de derrotas pasadas.

Durante los primeros minutos del encuentro la visita poco hacía para inclinar la balanza a su favor a pesar de la gran actuación del meta Ethan Horvath quien salvo su portería en cuatro ocasiones claras de gol. A la visita les faltaba agresividad para remontar su mal momento. No hilvanaban sus ideas con claridad para llegar al pórtico del meta Andre Blake.

Uno de los jugadores de pobre rendimiento en el elenco visitante fue el mexicano Jorge Ruvalcaba. Mientras que el volante y capitán Emil Forsberg no es ni la sombra del año pasado; ya perdió la movilidad y dinámica para imponerse en el mediocampo.

Gracias a esos desaciertos de la visita los contragolpes de la Unión no cesaban. Y es así que a los 9 minutos el meta Ethan Horvath en su intento de despejar el peligro entrega el balón en bandeja de plata a Milán Iloski quien de un zurdazo puso el 1-0.

Con el resultado en contra New York Red Bulls se sobrepuso con Emil Forsberg quien inicia un contragolpe por el medio sector y le permite servir un balón al atacante Cade Cowell, quien en un mano a mano con el meta Andre Blake remata el balón para el 1-1 transitorio.

Después de esa acción parecía que la Unión perdiera fuerza, pues Bruno Damiani y Milán Iloski dejaron de presionar y facilitaron la salida de la visita. El peligro llegó en reiteradas ocasiones. Julián Hall y el juvenil Adri Mehmeti tuvieron claras ocasiones de poner el balón dentro del arco local.

Sobre los 57 minutos del complemento, una impresionante proyección de Francis Westfield, desde la punta izquierda, centró desde el borde del área para Indiana Vassilev quien solo toco el balón para mandarlo al fondo de las redes, ante un estático Ethan Horvath, quien sólo miró el balón que se perdía dentro de su portería para el 2-1.

Sin embargo, el providencial ingreso del defensor Neil Pierre modificó el panorama. Sobre los 66 minutos el mediocampista Kai Wagner ingresó al área, le robó la posición a la zaga visitante, superó la pasiva marca y envió un pase para Neil Peirre quien remató de derecha sobre el primer palo de Ethan Horvath para el 3-1 y la euforia total. Philadelphia Unión comenzó a rodar la mejor de sus películas.

Pero como reza la mítica canción de Héctor Lavoe —“todo tiene su final, nada dura para siempre…”— este Philadelphia Unión del estratega interino Ryan Richter, más allá de borrar de la cancha al corajudo New York Red Bulls con un 3-1 rotundo, de alcanzar la marca negativa de 10 partidos perdidos y de estar al fondo de la tabla, esta vez busca mejorar sus resultados con una autoridad que impacta: se reencontró con el fútbol que le gusta a su gente.

Pero no sólo a la gente del Philadelphia Unión: también al extrapartidario, al imparcial, al que goza y sufre por otros colores, por otra camiseta. El gran reconocimiento se puso en marcha recién ahora al reiniciarse el torneo después de una parada de 30 días por la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026.

El “Supporters’ Shield conquistado en la temporada 2025 de la MLS, asegurando el mejor récord de la temporada regular, [fue el segundo título de este tipo en la historia del club] no promovió lecturas demasiado generosas.

Por estos nuevos días de festejos propios y escepticismos ajenos, desde su austeridad y simpleza, Ryan Richter aclaraba: “Ahora hay que reconfirmar”. La reconfirmación reclamada se gestó de inmediato. Nadie durmió. Nadie vivió de recuerdos.

Las aventuras y los nuevos asombros estaban en línea de largada. El disparador natural fue este reinicio del torneo, que lo tiene como un protagonista muy potente para un medio muy débil. Hoy Philadelphia Unión se impone con su vieja bandera de la garra consumada —no existe ningún buen equipo que no contemple ese plus—, pero a ese factor que también es actitud, valor y determinación, le sumó riqueza de maniobra, oferta de juego, concepto colectivo y desequilibrio ofensivo gozoso.

Por eso Philadelphia Unión ahora. Gana y convence. Gana y estimula. Gana y sigue apurando su crecimiento. Porque deja algo. Porque no se quiere conformar. Y por supuesto, porque trasciende la chapa del resultado. Ese es el mérito superior de esta nueva versión de la Unión. Que instala un mensaje a sus oponentes…

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