FRISCO, TX –Minnesota United FC le pegó un cachetazo en su casa al FC Dallas ante 11,004 espectadores que llegaron al Toyota Stadium vestido de fiesta en Frisco, Texas. Le arruinó seguir escalando en la tabla y sus alegrías primaverales. Lo superó con altura y con gran convicción para llevar adelante sus planes. Y, sobre todo, ilusionó a Minnesota con una consigna: éste tiene que ser el año de cuadro celeste.

El zaguero Anthony Markanich clavó un pie en su campo y el otro en el de enfrente. Flexionó las rodillas y echó el torso hacia atrás, con la mirada fija en el cielo, más celeste que nunca. Cerró los puños, tensó todo el cuerpo y dejó huir, sin esfuerzo, un alarido, de frente a la doble bandeja de plateístas.
Enseguida lo cubrieron. Se le subieron encima dos, tres compañeros, gritaron con él… eran los 32 minutos del primer tiempo.
La principal razón de un único triunfo. Un triunfo fuera de casa. El de Minnesota United FC sobre FC Dallas. El que le sirvió, en definitiva, para ganarle al FC Dallas, descargó allí, en la mitad misma de la cancha, bronca y felicidad, rabia y alegría. Dejó al descubierto, en un segundo de explosión, todo lo que habían hecho para llegar a eso: para oponer la celeste a la misma altura de la ‘The Big D’, para jugar de igual a igual y también romper el equilibrio, para acabar con los fantasmas, más propios que de nadie.

Los de afuera lo entendieron, parece. Y se sumaron a la fiesta de haberle ganado por la forma en que lo hicieron, aguantando el resultado y por lo que prometen hacer.
Ese gol de Anthony Markanich tras un rebote en el área chica acabó con los espejismos. Con la pelota en su poder, el equipo visitante volvió a ser el controlador del partido. Desde el fondo, el caudillo argentino Nicolas Romero pegó los gritos –a veces demasiado cargoso– y la cosa se reordenó tal como había empezado. Entonces, todo fue darle cuerda al triunfo.
¿Qué tiene este Minnesota United?

Tiene, primero, un plantel con nombres desconocidos, más que interesantes: Drake Callender un meta con la cualidad de simplificador, aunque más de una vez se complique la vida con cosas que van más allá del juego; tiene al australiano Nectarios Triantis y con mencionarlo basta; tiene al francés Owen Gene, un brillante distribuidor de juego; tiene a Will Traqpp y el colombiano Mauricio González, para asustar arriba… y claro todos desconocidos a excepción del colombiano James Rodríguez que no estuvo en la partida…
Pero, además, tiene claro a qué juega: porque su técnico C. Knowles lo trasmite y porque nadie se la cree, porque han hablado de cambiar una mentalidad y en eso están, aunque los hinchas todavía no se preocupen más por el propio rendimiento de su equipo, en definitiva, lo único decisivo…

Porque Minnesota United le ganó al FC Dallas sin la ayuda de nadie, eso está claro. Le ganó gracias a su propio planteo, a su concentración, a su solidez, a su convicción, a su aplicación táctica, a su entrega sin límites en busca del único objetivo… La copa MLS está en la 9º fecha y todos buscan sumar para lograr un cupo en los playoffs, aunque la batalla recién empieza ilusionarse no cuesta nada.

Eso es lo que trataba de explicar Anthony Markanich al final, con su grito de nuevo triunfador indiscutible…