Por Tamas Peterfalvy, Corresponsal en Budapest para Deporte Gráfico MD
LENS, FRANCIA –El Sporting de Portugal sumó su segunda victoria consecutiva en la Champions League al imponerse 2–0 al RC-Lens en el Stade Bollaert-Delelis, un resultado que mantiene a los lisboetas con pleno de triunfos y sin conocer la derrota en lo que va de temporada en todas las competiciones.
El Lens, que debutaba en casa en esta fase de liga 1036 días después de su último partido europeo en Bollaert, comenzó dominando el balón y generando ocasiones, pero se topó con la solidez defensiva y la eficacia del Sporting. Florian Thauvin fue el único capaz de generar un remate a puerta en los primeros veinte minutos para los franceses. Cuando mejor estaba el equipo local, llegó el gol visitante: en el minuto 22, Nestory Irankunda encontró espacio en la banda izquierda y puso un centro raso que Luis Suárez, con un toque sutil de pierna derecha, convirtió en el 0–1. Con ese gol, el delantero colombiano se convirtió en el máximo goleador histórico del Sporting en la Champions League, con siete tantos, y alcanzó su octavo partido consecutivo marcando, igualando el registro de Héctor Yazalde de la temporada 1973/74.

El Lens estuvo cerca de empatar antes del descanso. Franjo Ivanović estrelló un disparo curvado desde 25 metros en el larguero, y Robin Risser, portero local, había salvado previamente un mano a mano con Suárez que podría haber sentenciado el partido antes del descanso. En la segunda parte, el Lens siguió insistiendo con hasta 21 remates totales, pero se encontró una y otra vez con Kaique Pereira, portero debutante del Sporting, que realizó varias paradas de mérito, incluida una a disparo lejano de Amadou Haidara que desvió por encima del larguero.
Con el Lens volcado en busca del empate, el Sporting sentenció al contragolpe en el minuto 74. Una excelente asistencia del suplente Silas Andersen dejó a Issa Doumbia solo ante Risser, y el italo-guineano definió con frialdad para hacer el 0–2 y asegurar los tres puntos. El gol fue obra del nuevo internacional italiano, que había entrado al campo apenas un minuto antes.
El plan del Lens: dominio estéril
El equipo de Yannick Cahuzac, en su primer partido de Champions League como entrenador, apostó por un 3-4-3 con mucha proyección de los carrileros y presión alta para ahogar la salida del Sporting. Los datos reflejan un dominio abrumador: 56% de posesión, 21 remates (seis a puerta) y un xG de 1,72 frente al 1,67 del Sporting. Thauvin, capitán y referente ofensivo, fue el motor del equipo, generando constantes peligros desde la banda derecha. Sin embargo, la falta de contundencia en las áreas volvió a condenar a los Sang et Or, que ya habían pecado de lo mismo en su victoria en Praga.
La defensa lensoise, con una línea de tres muy joven —Samson Baidoo (22 años), Ismaëlo Ganiou (21 años) y Kyllian Antonio (18 años)—, se mostró vulnerable a la velocidad de Suárez, Irankunda y Doumbia. En varias ocasiones, la zaga local quedó mal posicionada y fue superada por la espalda, lo que permitió al Sporting generar peligro con transiciones rápidas y verticales.

El Sporting de Rui Borges: verticalidad y eficacia
El técnico portugués preparó el partido con una idea muy clara: velocidad, profundidad y verticalidad. El Sporting renunció al ataque posicional asociativo de temporadas anteriores para apostar por transiciones rápidas y ataques al espacio, una filosofía que quedó patente en el gol de Suárez. Rui Borges explicó tras el partido que buscaba segundas líneas que rompieran y condujeran, dificultando la defensa individual del Lens: “Las segundas líneas, los desmarques de profundidad, son una dificultad para los equipos que defienden al hombre”.
Tácticamente, el Sporting defendió con un bloque de cinco cuando el Lens proyectaba sus laterales, con Altimira bajando a la línea de centrales para completar la zaga y Geny Catamo más adelantado como extremo. Este encaje permitió al Sporting cerrar los espacios interiores y obligar al Lens a atacar por fuera, donde sus centros encontraban una defensa bien posicionada. Kaique Pereira, debutante en la portería, respondió con una actuación solvente que Rui Borges destacó: «Dentro de lo que queríamos y de sus características, estuvo ahí. Está aquí para ayudar».
FACTORES CLAVE DEL RESULTADO
La eficacia del Sporting
El Sporting abrió el marcador en su primera aproximación seria al área rival, con un centro medido de Irankunda que Suárez convirtió con un toque de calidad. En un partido donde el Lens generó más ocasiones y tuvo mejores números de xG, la diferencia estuvo en la capacidad de los lisboetas para convertir sus momentos en goles. Como resume el análisis del partido, los portugueses fueron “clínicos” y “más oportunistas”.
El larguero de Ivanović
El disparo al larguero del delantero croata en el minuto 32 fue el momento que cambió el partido. Con 0–1, un empate antes del descanso habría dado al Lens un impulso anímico y un contexto completamente distinto para la segunda parte. El balón golpeó la madera y el Sporting mantuvo su ventaja.
La profundidad del banquillo
Los cambios de Rui Borges resultaron decisivos. Silas Andersen, que había entrado en el minuto 73, asistió a Issa Doumbia un minuto después para el gol de la sentencia. El técnico portugués destacó el espíritu de grupo: “Es una señal de grupo fuerte, bueno y unido. Hoy unos son importantes, mañana serán otros”.
CONCLUSIÓN
El Sporting de Portugal logró una victoria de autoridad en Bollaert, un estadio donde solo había ganado dos veces en nueve visitas a Francia. Con seis puntos de seis posibles, los lisboetas se consolidan como uno de los equipos más en forma de Europa y demuestran la madurez de un proyecto que Rui Borges ha rediseñado en torno a la velocidad, la intensidad y la verticalidad. El gol de Luis Suárez no solo abrió el marcador, sino que lo convirtió en el máximo goleador histórico del club en la Champions League, un hito que resume el momento dulce del delantero colombiano.
Para el Lens, la derrota deja una sensación agridulce. El equipo de Cahuzac dominó, generó ocasiones y tuvo los méritos para merecer más, pero pagó caro su falta de contundencia y los errores defensivos ante la velocidad del Sporting. Thauvin resumió la frustración: “Tuvimos muchas oportunidades, faltó muy poco. Aprendemos, somos un club muy joven en la competición”. Con tres puntos en dos jornadas, los franceses deberán corregir su eficacia si quieren seguir soñando con la clasificación.
