El extremo del Bayern Michael Olise, marcó un doblete en los minutos finales, primero pasando el balón junto a Vandevoordt tras una asistencia de Doué, y luego añadiendo el cuarto en el tiempo añadido. – Foto Archivo DGM

Tormenta de suplentes al final maquilla a ‘Les Bleus’ en un thriller de la UEFA Liga de Naciones, 4-1

Por Diego von Vacano para Deporte Gráfico MD

PARIS –Francia produjo una sorprendente remontada tardía para vencer a Bélgica 4–1 en el Stade de France el 5 de octubre de 2026, extendiendo su racha de victorias contra los Diablos Rojos a siete partidos consecutivos. Durante 76 minutos, Bélgica parecía encaminada a su primera victoria competitiva sobre Francia desde 1981, pero una triple sustitución de Zinedine Zidane transformó por completo el partido.

Dodi Lukebakio había dado a Bélgica una ventaja sorpresiva en el minuto 35, definiendo con contundencia tras un pase que partió la defensa de Roméo Lavia y abrió el mediocampo francés. Los visitantes defendieron con madurez y disciplina, y el portero Maarten Vandevoordt hizo paradas cruciales para negar a Lepaul y Cherki.

Sin embargo, la entrada de Désiré Doué, Rayan Cherki y Michael Olise a la hora de juego resultó decisiva. Doué empató en el minuto 77, Cherki marcó el segundo en el 81, y Olise añadió un doblete tardío (88′, 90+1′) para completar una remontada notable. Francia ahora lidera el Grupo A1 con 10 puntos en cuatro partidos, mientras que Bélgica sigue tercera con seis puntos.

Foto Archivo DGM

Momentos clave y puntos de inflexión

35′ — Lukebakio abre el marcador: el pase incisivo de Lavia rompió dos líneas francesas, y Lukebakio batió a Restes para dar a Bélgica una merecida ventaja al descanso.

60′ — El triple cambio de Zidane: Dembélé, Koné y Akliouche dejaron su lugar a Olise, Cherki y Da Cunha, inyectando velocidad y creatividad a un equipo francés que había carecido de penetración.

77′ — Doué empata: el suplente encontró el rincón lejano con una definición precisa después de crearse espacio, despertando la fe francesa.

81′ — Cherki completa la remontada: dos minutos después, Olise aceleró por la derecha y puso el balón atrás para Cherki, cuyo remate se desvió hacia dentro tras tocar en Vandevoordt.

88′ y 90+1′ — Olise lo sella: el extremo del Bayern marcó dos veces en los minutos finales, primero pasando el balón junto a Vandevoordt tras una asistencia de Doué, y luego añadiendo el cuarto en el tiempo añadido.

Calificaciones de los jugadores

Francia: Restes 6.5; Koundé 6.3, Lacroix 6.8, Yoro 5.8, Diouf 6.5; Camavinga 6.3, Koné 6.0, Akliouche 6.3; Dembélé 6.1, Lepaul 6.1, Barcola 6.1. Suplentes: Olise 8.0, Doué 8.0, Cherki 7.5

Bélgica: Vandevoordt 7.2; Castagne 6.5, Mechele 6.9, Ngoy 6.4, Seys 6.7; Vanaken 6.7, Raskin 6.6, Lavia 7.7; Lukebakio 7.7, Lukaku 6.3, Moreira 6.6. Lavia fue el mejor jugador de Bélgica, con su asistencia para Lukebakio como lo más destacado de una actuación impresionante en el mediocampo.

Análisis táctico

Dominio francés sin penetración: Francia controló la posesión (65%) y completó 629 pases con 92% de precisión, pero le costó romper una defensa belga bien organizada durante gran parte del partido. El frente de ataque inicial de Zidane, formado por Dembélé, Lepaul y Barcola, carecía de la incisividad necesaria para convertir el dominio territorial en ocasiones claras.

Resistencia belga y el problema de la profundidad: El equipo de Van Bommel, sin los suspendidos De Bruyne y Tielemans, se apoyó en Lavia y Raskin para proteger la defensa y lanzar contraataques. El plan funcionó brillantemente durante más de una hora, pero el banquillo de Bélgica no pudo igualar la calidad de los suplentes franceses. Como señalaron los analistas de RTBF, los cambios de Van Bommel fueron «clásicos» y predecibles, mientras que la introducción de Doué, Cherki y Olise por parte de Zidane inyectó «frescura» contra «piernas belgas pesadas».

La diferencia en las sustituciones: Los cuatro goles franceses fueron marcados por suplentes, lo que subraya la asombrosa profundidad de la que dispone Zidane. Bélgica, en cambio, carecía de opciones que cambiaran el partido, con Lukaku prácticamente anónimo y Trossard introducido demasiado tarde para influir en el encuentro.

Conclusión

Esta fue una victoria que maquilló a Francia en su margen, pero expuso una verdad fundamental sobre la actual brecha entre ambos equipos: Francia puede recurrir a talento de clase mundial desde el banquillo, mientras que Bélgica no. La decisión de Zidane de reservar a jugadores clave y confiar en sus suplentes resultó inspiradora, mientras que Van Bommel lamentará su incapacidad para contener la marea tardía. La espera de 45 años de Bélgica por una victoria competitiva sobre sus vecinos continúa, y según esta evidencia, puede pasar algún tiempo antes de que eso cambie.

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