Por Diego von Vacano, Deporte Gráfico MD
TORONTO –En una final del Grupo I que era de vida o muerte en el BMO Field de Toronto ante 43,036 espectadores, Senegal consiguió una contundente victoria por 5-0 sobre Irak, manteniendo vivas sus esperanzas de avanzar a las rondas eliminatorias del Mundial.
El partido quedó prácticamente decidido en los primeros 15 minutos. Senegal tuvo un comienzo soñado cuando Habib Diarra marcó en el minuto 4, rematando de cabeza tras un saque de esquina. La situación empeoró para Irak apenas nueve minutos después. El defensa Rebin Sulaka recibió una tarjeta roja directa por derribar a Sadio Mané, la estrella senegalesa, cuando este encaraba solo hacia la portería, lo que se consideró una clara ocasión de gol.
A pesar de jugar con un hombre menos durante la mayor parte del encuentro, Irak se mantuvo firme hasta la segunda parte. Sin embargo, la superioridad numérica de Senegal terminó pasando factura. Las compuertas se abrieron tras el descanso: Ismaïla Sarr anotó el segundo gol en el minuto 56. Pape Gueye marcó dos veces, en los minutos 59 y 71, para poner el 4-0. Iliman Ndiaye completó la goleada con el quinto tanto en el minuto 82.

TORONTO: Pape Gueye marcó dos veces, en los minutos 59 y 71 y se convirtió en el mejor jugador del partido – Foto/Fuente Oficina de Comunicación FIFA
Análisis: contexto, importancia y factores clave
El contexto de alto riesgo
Este partido era una “batalla por el descenso” para ambos equipos. Tras perder sus dos primeros encuentros contra Francia y Noruega, tanto Senegal como Irak estaban a cero puntos y no tenían otra opción que ganar para conservar alguna posibilidad de avanzar a la ronda de 32. El nuevo formato del Mundial con 48 equipos permite que los ocho mejores terceros lugares avancen, lo que significa que una victoria, aunque no era una garantía, era un requisito indispensable para seguir con vida.
El punto de inflexión clave: la tarjeta roja tempranera
El momento decisivo del partido llegó en el minuto 13, cuando Rebin Sulaka fue expulsado. Enfrentarse a un poderoso ataque senegalés ya era una tarea defensiva complicada para Irak. Quedar con diez jugadores tan pronto en el partido prácticamente acabó con sus opciones de competir por la victoria y los obligó a realizar un ejercicio desesperado de limitación de daños durante casi 80 minutos.
La efectividad senegalesa en el segundo tiempo
Aunque Senegal dominó, al principio le costó romper la defensa iraquí, que se había plantado con diez hombres, y solo ganaba 1-0 al descanso. Sin embargo, su superior condición física y su calidad en ataque brillaron en la segunda parte. Los dos goles de Pape Gueye y las aportaciones de Sarr y Ndiaye demostraron la profundidad de su plantilla en ataque. El abultado marcador fue crucial, ya que la diferencia de goles podría ser un factor determinante en la lucha por los mejores puestos de terceros clasificados.
El torneo decepcionante de Irak
Para Irak, este fue un final doloroso en lo que era su primera participación en un Mundial desde 1986. Su campaña estuvo marcada por duras derrotas y errores defensivos, que culminaron con esta goleada por 5-0. Su incapacidad para resistir la presión de un equipo africano superior evidenció la diferencia de calidad y experiencia en este nivel. La tarjeta roja a Sulaka fue un resumen simbólico de sus dificultades en el torneo.
En conclusión, la victoria de Senegal por 5-0 fue una declaración de intenciones, impulsada por una necesidad desesperada de ganar y una explotación implacable de su ventaja numérica. Mientras que el triunfo mantuvo vivo el sueño mundialista de Senegal, el torneo de Irak terminó con una amarga decepción y una derrota contundente.
