Por Diego von Vacano para Deporte Gráfico MD
BUENOS AIRES, ARG –Con una clase magistral final y la victoria amistosa de Argentina por 3-0 sobre Benín en el Estadio Monumental de Buenos Aires ante 85,000 espectadores, el encuentro fue menos competitivo y más una celebración nacional de un jugador que transformó décadas de sufrimiento argentino en gloria mundialista y de Copa América.
Los 90 minutos finales
Messi, de 39 años, jugó los 90 minutos en su 208.ª y última aparición con Argentina, marcó un penal y dio dos asistencias. Después de un primer tiempo sin goles, asistió a Nicolás Otamendi para el primer gol, luego habilitó a Nico Paz, de 21 años, para el segundo, y antes convirtió un penal en el minuto 71 para su 126.º gol internacional. Otamendi, que compartió 17 años con Messi en la selección, también disputaba su 140.ª y última aparición.
La ocasión estuvo marcada por homenajes emotivos. El partido se detuvo en el minuto 10 para una ovación de pie, con los jugadores de Benín sumándose al aplauso y abrazando a Messi. Una camiseta gigante de Argentina con su número 10 y la palabra «Gracias» fue exhibida en el campo, mientras los aficionados se alinearon en las calles para seguir su último trayecto en autobús al estadio. Después del pitido final, Messi dijo a la multitud: «Los quiero a todos y los voy a extrañar a todos. Estoy orgulloso de ser argentino».

Cronología de su carrera: de la tarjeta roja a campeón del mundo
El viaje internacional de Messi comenzó de manera desafortunada el 17 de agosto de 2005, cuando fue expulsado a menos de dos minutos de su debut contra Hungría. Su primer gol llegó contra Croacia en marzo de 2006, y marcó en su debut mundialista contra Serbia y Montenegro más tarde ese año.
El camino a la gloria estuvo lleno de desilusiones. Argentina perdió la final de la Copa América 2007 contra Brasil, la final del Mundial 2014 contra Alemania y las finales de la Copa América 2015 y 2016 contra Chile. Después de fallar su penal en la tanda de 2016, Messi anunció su retiro del fútbol internacional, declarando «Se terminó», antes de revertir su decisión más tarde ese año.
El punto de inflexión llegó bajo el entrenador Lionel Scaloni. En 2021, Messi finalmente ganó su primer gran trofeo internacional, llevando a Argentina a la gloria de la Copa América en el Maracaná. El momento decisivo llegó en diciembre de 2022, cuando marcó dos veces en la final del Mundial contra Francia y levantó el trofeo tras una dramática tanda de penales, poniendo fin a una espera de 36 años para Argentina. Sumó una segunda Copa América en 2024, derrotando a Colombia en la final.
Los récords: una carrera en números
Messi se marcha como el jugador con más partidos con Argentina (208) y su máximo goleador histórico (126 goles). Sus 69 asistencias también son un récord para la selección nacional. Es el único jugador que ha dado asistencias en cinco Mundiales diferentes y el único que ha marcado en un Mundial siendo adolescente, en sus veinte y en sus treinta.
En el escenario global, sus 126 goles internacionales lo colocan segundo en la lista histórica detrás de Cristiano Ronaldo (146). Posee el récord de más partidos en Mundiales (34), más victorias en Mundiales (23) y más partidos en Copa América (39). También es el máximo goleador histórico en las eliminatorias mundialistas de la CONMEBOL con 36 goles.
Su vitrina de trofeos con Argentina incluye un Mundial (2022), dos títulos de Copa América (2021, 2024), una Finalissima (2022), una medalla de oro olímpica (2008) y un Mundial Sub-20 (2005).

Análisis: el peso de una nación
De la carga a la liberación. Durante gran parte de su carrera internacional temprana, Messi cargó con el peso de la comparación con Diego Maradona y la frustración de una nación desesperada por un trofeo. Fue etiquetado como «pechofrío» por críticos que cuestionaban su pasión por la camiseta. La Copa América 2021 y el Mundial 2022 transformaron por completo esa narrativa, convirtiendo años de angustia en una historia de perseverancia recompensada.
Un legado más allá de las estadísticas. Los números de Messi son asombrosos, pero su verdadero impacto radica en lo que significó para una generación de argentinos que nunca conoció una selección nacional sin él. Su despedida entre lágrimas no fue solo por un jugador, sino por una era del fútbol argentino definida por su presencia.
La era posterior a Messi. Messi se marcha mientras Argentina transita hacia una nueva generación. Nico Paz, que marcó el segundo gol en el partido de despedida, está entre los jugadores jóvenes que el propio Messi citó como merecedores de su oportunidad. El entrenador Scaloni ha prometido llenar el «vacío» dejado por su capitán, y resultados recientes, incluida una victoria por 7-0 sobre Burkina Faso, sugieren que la base es sólida. El brazalete de capitán ahora pasa a Cristian Romero.
El hombre detrás de la leyenda. La declaración de retiro de Messi —»No me queda nada para dar y, además, vienen grandes jugadores jóvenes que merecen su oportunidad»— capturó la humildad que definió su carrera. Sus planes después del retiro incluyen la propiedad de clubes, con participaciones en UE Cornellà y CD Eldense en España, lo que señala una presencia continua en el mundo del fútbol.

Conclusión
La carrera de Messi con Argentina comenzó con una tarjeta roja y terminó con la gratitud de una nación. En el medio, soportó tres derrotas consecutivas en finales importantes, un retiro temporal y un escrutinio implacable hasta convertirse en el jugador más laureado de la historia argentina. Sus 208 partidos, 126 goles y cuatro grandes trofeos internacionales representan la carrera internacional más completa que ha visto el juego. Más que las estadísticas, sin embargo, Messi deja atrás una relación transformada con su país, una que comenzó en la frustración y terminó en amor incondicional. Como declaró el cartel de «Gracias» en el Monumental, Argentina le pidió a Messi que rindiera durante dos décadas. En su última noche, simplemente vino a decir gracias.
