Por José ‘Pepe’ Pastor, Corresponsal en Madrid Deporte Gráfico MD
MADRID –El Atlético de Madrid y el Villarreal firmaron un dramático empate a 2 en el Metropolitano el 23 de agosto, un partido definido por dos penaltis del Villarreal, una tarjeta roja al Atlético y un gol tardío de Giuliano Simeone que rescató un punto para los anfitriones. El resultado dejó al Atlético con cuatro puntos en sus dos primeros partidos de La Liga, mientras que el Villarreal sumó dos puntos tras dos empates.
El partido siguió una narrativa tensa desde el principio. El Villarreal creó las mejores ocasiones en una primera mitad cautelosa, con Georges Mikautadze y Ayoze Pérez poniendo a prueba a Jan Oblak, que realizó paradas clave para mantener el empate sin goles.
El Atlético rompió el empate poco antes de la hora de partido cuando Marc Pubill lanzó un espectacular zurdazo desde la frontal del área que se coló en la escuadra. Sin embargo, la ventaja duró solo siete minutos. Morten Hjulmand fue sancionado por una falta sobre Tajon Buchanan dentro del área, y Gerard Moreno transformó el penalti con calma para igualar el marcador en el 1-1.
El partido se inclinó de forma decisiva a favor del Villarreal cuando Robin Le Normand fue expulsado en el minuto 76 por una falta sobre Georges Mikautadze dentro del área. Tras una revisión del VAR, el árbitro señaló un segundo penalti, que el propio Mikautadze convirtió para dar a los visitantes una ventaja de 2-1. Pero con cinco minutos restantes, el suplente Álex Baena habilitó a Giuliano Simeone, que definió con acierto para asegurar un dramático empate a 2 para el equipo local, que jugaba con un hombre menos.

El regreso de Álvarez ensombrecido por la hostilidad de la afición
El partido se vio empañado por una recepción profundamente hostil hacia Julián Álvarez, que disputaba su primera aparición de la temporada. El delantero argentino fue abucheado durante el calentamiento, silbado cuando su nombre fue anunciado como suplente y recibió pitidos aún más fuertes cuando saltó al campo en el minuto 66. Sectores de la grada corearon “que se vaya de una vez”, una clara referencia a su supuesto deseo de abandonar el club después de declarar durante el Mundial que quería “cumplir mi sueño”.
Álvarez apenas pudo influir en el partido durante su breve participación, con solo 12 toques y un disparo bloqueado. La hostilidad le persiguió tras el pitido final, cuando se marchó directamente al túnel mientras sus compañeros se quedaban a agradecer el apoyo a la afición, lo que provocó más pitidos.
El entrenador Diego Simeone abordó la situación con su característico pragmatismo. Señaló que la decisión de que Álvarez abandonara el campo inmediatamente estaba acordada de antemano, y subrayó que el delantero sigue siendo un jugador importante para el club. “No comparto ningún insulto ni desprecio”, había dicho Simeone antes del partido. “Julián es un jugador enormemente importante para conseguir los objetivos que tenemos como equipo”. Jan Oblak se hizo eco de este sentimiento: “Todos tenemos que estar unidos… mientras esté aquí, le apoyaremos”.
Análisis: Resiliencia en medio de la incertidumbre
El partido mostró tanto la resiliencia del Atlético como su fragilidad subyacente. El equipo de Simeone mostró carácter para rescatar un punto con diez jugadores, pero fue superado durante largos tramos por un Villarreal seguro que ejecutó su plan táctico con eficacia. El submarino amarillo creó las mejores ocasiones y sintió que merecía los tres puntos.
Simeone reconoció las dificultades defensivas del equipo y sus limitaciones físicas, señalando que sus jugadores aún se estaban poniendo en forma tras el Mundial. También destacó el desafío de integrar a los nuevos fichajes y la falta de un delantero centro natural, con Ademola Lookman jugando fuera de posición.
El caso de Álvarez representa un importante desafío fuera del terreno de juego. El mercado de fichajes cierra el 1 de septiembre, y el delantero de 26 años ha sido vinculado con el Arsenal y el Barcelona, aunque su cláusula de rescisión de 500 millones de euros complica cualquier salida. La hostilidad de la afición podría desestabilizar aún más el vestuario. Sin embargo, la firme postura de Simeone, de que Álvarez sigue siendo un jugador clave mientras esté en el club, sugiere que el entrenador está decidido a mantener al equipo centrado en sus objetivos. El Atlético afronta una dura serie de partidos fuera de casa contra el Sevilla, el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad, lo que hace que una resolución del caso de Álvarez sea cada vez más urgente.
