Por Tamas Peterfalvy, Corresponsal en Budapest para Deporte Gráfico MD
ODENSE, DINAMARCA –Un amistoso de rutina entre Dinamarca y Ucrania se sumió en el caos y el terror el domingo por la noche cuando el ícono danés Christian Eriksen se desplomó en el campo por segunda vez en su carrera, lo que obligó a la suspensión inmediata del partido y envió ondas de choque a través de la comunidad futbolística mundial.
Para quienes vieron la Eurocopa 2020 hace cinco años, la escena en el Estadio de Odense fue una repetición cruel y perturbadora del pasado. El centrocampista de 34 años del Wolfsburgo, que milagrosamente regresó al fútbol de élite después de sufrir un paro cardíaco en 2021, se llevó la mano al pecho y cayó de bruces al césped en el minuto 65, dejando a sus compañeros, rivales y 15.000 espectadores congelados en el horror más absoluto.
Este artículo analiza los detalles de ese terrorífico incidente, las consecuencias inmediatas y las precisiones médicas proporcionadas por el equipo médico danés, centrándose en el papel específico que desempeñó el dispositivo cardíaco implantado en Eriksen para salvarle una vez más.
Una sensación de shock total: el partido se detiene
Dinamarca ganaba 2-1 cuando se desarrolló la pesadilla. El partido, un amistoso de escasa relevancia para ambos equipos (ya que ninguno se clasificó para el Mundial de 2026), había sido una prueba positiva para los locales hasta ese momento. Patrick Dorgu había abierto el marcador con un potente disparo en el minuto 13, y Joakim Maehle había duplicado la ventaja antes del minuto 30. Ucrania acortó distancias mediante Viktor Tsygankov en el minuto 44, pero el resultado era secundario en comparación con el ritmo del juego.
Ese ritmo se rompió en un instante durante la segunda parte. Las imágenes de televisión mostraban a Eriksen cerca de la línea de banda cuando de repente se llevó la mano al pecho. En cuestión de segundos, el jugador que se ha convertido en el símbolo de la resiliencia en el deporte moderno yacía inmóvil sobre el césped.
El capitán danés, Pierre-Emile Hojbjerg, que se encontraba en el campo, describió el impacto psicológico en el equipo. “Hay un saque de banda, y luego me dirijo hacia la banda, me doy la vuelta y veo a Christian cayendo al suelo”, declaró Hojbjerg a los periodistas. “Sabemos un poco cómo reacciona, lo que eso significa. Te llevas un susto”.
Sin embargo, la reacción fue inmediata y profesional. Los jugadores de Dinamarca y Ucrania, plenamente conscientes de los antecedentes médicos de Eriksen, agitaron los brazos desesperadamente pidiendo al personal médico. En un conmovedor gesto de solidaridad que reflejó las escenas de Copenhague en 2021, los compañeros formaron un anillo protector alrededor de Eriksen para resguardarlo de la vista del público mientras los médicos le administraban el tratamiento de urgencia.
En cuestión de minutos, el ambiente del estadio pasó de la tensión deportiva a la ansiedad comunitaria. Los aficionados en las gradas comenzaron a corear “Christian, Christian”, un desesperado eco que resonaba en la noche danesa mientras los servicios médicos trabajaban en su héroe.
Cómo lo salvó nuevamente su DAI
Aunque la imagen del desplome de Eriksen fue aterradora, el resultado médico de esta ocasión parece radicalmente diferente al incidente de 2021, principalmente debido a la tecnología que lleva dentro del pecho.
Tras su paro cardíaco durante la Eurocopa de 2021, Eriksen fue sometido a una cirugía para implantarle un Desfibrilador Automático Implantable (DAI), un pequeño dispositivo alimentado por una batería que se coloca bajo la piel y monitoriza continuamente el ritmo cardíaco. Si el dispositivo detecta un ritmo anormal o peligrosamente rápido, administra una descarga eléctrica para reestablecer el corazón a un latido normal.
Según el médico del equipo danés, Morten Boesen, este dispositivo funcionó exactamente como se esperaba la noche del domingo.
“Christian se encuentra bien y salió del campo por su propio pie”, declaró Boesen en una actualización oficial. “Según lo veo, el marcapasos respondió como debía. Estuvo brevemente inconsciente, pero recuperó el conocimiento muy rápidamente, y enseguida pudimos contactar con él”.
La distinción en el lenguaje de Boesen es fundamental. En 2021, el corazón de Eriksen se detuvo por completo, lo que requirió reanimación cardiopulmonar (RCP) y un desfibrilador externo para reiniciarlo manualmente. En este incidente, el DAI parece haber detectado la arritmia y realizado un “reinicio” interno. Aunque un desplome siempre es grave, el hecho de que Eriksen caminara hacia la ambulancia en lugar de ser transportado en camilla ofrece un enorme suspiro de alivio.
“Lo más importante es que Christian se encuentra bien y ha abandonado el campo”, declaró el seleccionador danés, Brian Riemer. “Me pidió que enviara sus saludos a todos los jugadores y les dijera que estaba bien”.
Las consecuencias: suspensión e incertidumbre
En el momento de la interrupción, el marcador reflejaba Dinamarca 2-1 Ucrania. Sin embargo, una hora después del incidente, la Unión Danesa de Fútbol (DBU) anunció oficialmente que el amistoso había sido suspendido. La decisión fue mutua e inmediata; nadie dentro del estadio tenía ánimo para continuar.
Tras la emergencia en el campo, Eriksen fue trasladado a un hospital local de Odense para “realizarle más exámenes”. Aunque la crisis inmediata ha pasado (está consciente y estable), el panorama a largo plazo sigue siendo opaco. El doctor Boesen señaló que la visita al hospital tiene como objetivo “determinar qué causó el incidente”.
Para Eriksen, esto es un territorio desconocido. Aunque muchos atletas han regresado a la práctica deportiva con DAI, muy pocos han visto cómo el dispositivo provocaba una intervención en el campo dos veces después de su regreso al deporte. El mundo del fútbol espera ahora para ver si esto fue un fallo aislado del ritmo o el signo de una afección progresiva que podría obligar al jugador de 34 años a reconsiderar su futuro en el fútbol.
Un legado más allá de los goles
Antes de que la emergencia médica eclipsara todo, Dinamarca había jugado bien. El gol inicial de Dorgu fue un momento de brillantez individual, recortándose desde el costado para disparar al palo lejano, mientras que Maehle aprovechó un rechace de la parada de Trubin para hacer el 2-0. Viktor Tsygankov dio un respiro a Ucrania justo antes del descanso, aprovechando un error defensivo para marcar.
Pero esos detalles se han convertido en anotaciones al margen. Son irrelevantes para la historia de esta noche.
Para los espectadores neutrales y los aficionados en Odense, el partido del domingo fue un crudo recordatorio de la fragilidad de la vida. Para Christian Eriksen, fue un testimonio de la tecnología que le permitió volver a caminar. Sobrevivió a un paro cardíaco en 2021 para convertirse en una de las historias más inspiradoras de la historia del deporte. El domingo, su desfibrilador automático implantable hizo el trabajo para el que fue diseñado: le salvó la vida por segunda vez.
Está consciente, está estable y está vivo. En el contexto de esta noche en Odense, ese es el único resultado que importa.
