Por Diego von Vacano, Enviado Especial a La Paz para Deporte Gráfico MD
LA PAZ, BOL –El Estadio Hernando Siles se ha convertido una vez más en el cementerio de los sueños brasileños. La noche del jueves, Bolívar aprovechó al máximo de sus jugadores talentosos y una desarticulada actuación de Fluminense para asegurarse una contundente victoria por 2-0 en la tercera jornada de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026.

Aunque la altitud fue un tema de conversación antes del partido, fueron la disciplina táctica del equipo local y la definición clínica del mediocampista boliviano Robson Matheus, decidieron el encuentro. El resultado deja al campeón de Sudamérica del 2023 (Fluminense) en el fondo de la tabla del Grupo C con un solo punto, y al borde de una eliminación temprana.
Una hora antes del cotejo, el sol del altiplano brillaba con mucha intensidad sobre la Plaza del Hombre Americano, que contiene una réplica en escala real del templo preincaico de Tiwanaku, cuando familias y grupos de hinchas brasileños se acercaban al coloso.
De repente, truenos que parecían venir de ‘ultratumba’ retumbaron por todo el Siles. Inmediatamente un granizo fuerte hizo que los fotógrafos tuviéramos que buscar refugio bajo toldos cerca de la entrada de las ambulancias. La organización del evento junto a Rodrigo Reyes y el resto del equipo de comunicaciones del Bolívar fue de primer nivel.

El factor estratégico
Fluminense llegó al partido con una estrategia específica diseñada por el entrenador Luis Zubeldía. Conociendo el desgaste físico de La Paz, Zubeldía optó por un enfoque basado en la posesión para ralentizar el juego y conservar energía. Alineó un mediocampo combativo, esperando sofocar las transiciones de Bolívar. Sin embargo, el plan fue defectuoso desde el principio, ya que el equipo carecía de profundidad ofensiva para molestar a la defensa boliviana.
Bolívar, dirigido por un DT interino, el legendario Vladimir Soria, siguió el libreto estándar de la altura, pero lo ejecutó a la perfección: alta intensidad en los primeros minutos y juego incesante por las bandas. Al pegarse a la línea de cal, forzaron los pulmones de Fluminense a trabajar más, estirando la defensa visitante a lo largo de la cancha más grande del continente.

Resumen del partido: Una pesadilla desde el inicio
El partido estuvo efectivamente sentenciado antes de comenzar para el equipo brasileño. En el minuto 6, La Academia destrozó la defensa ‘Tricolor’. El lateral izquierdo José Sagredo envió un centro raso y potente al área para Robson Matheus, quien encontró un espacio entre los estáticos defensores centrales, llegó a tiempo para fusilar de primeras al legendario portero Fábio para el 1-0 y la euforia total.
El gol fue un desastre táctico para Flu. Una vez en desventaja, la necesidad de ir a buscar el partido en las alturas de La Paz era una sentencia de muerte.
Fluminense no ofreció prácticamente nada ofensivamente en el primer tiempo, sin registrar un solo disparo a puerta. Su noche pasó de mala a catastrófica apenas tres minutos después del descanso. El mediocampista Facundo Bernal, que ya tenía una tarjeta amarilla, aplaudió sarcásticamente al árbitro tras una revisión del VAR. El árbitro paraguayo Derlis López le mostró inmediatamente la segunda amarilla, dejando a Fluminense con diez hombres.

Con la ventaja numérica y los visitantes ya sin oxígeno, Bolívar asestó el golpe definitivo. En el minuto 62, cuando el recién ingresado Patricio Rodríguez envió un centro perfecto al corazón del área. Una vez más, Robson Matheus se elevó sin marca para conectar un cabezazo potente al ángulo derecho, sellando su doblete y el 2-0 definitivo.
Hubo un susto tardío para el equipo local cuando venezolano Yeferson Soteldo empujó el balón en el tiempo de descuento, pero el gol fue correctamente anulado por fuera de juego del asistidor, Guga.
Análisis: El boliviano con nombre brasileño que rompió a Brasil
Irónicamente, el verdugo de Fluminense fue producto del sistema del fútbol brasileño. Robson Matheus, nacido en Santa Cruz de la Sierra, pasó por las divisiones inferiores del Palmeiras y Cruzeiro. El jueves jugó con una libertad y agresividad que sus oponentes no mostraron.
No solo fue goleador; fue una presencia física. Mientras los atacantes de Fluminense se veían letárgicos y con las piernas pesadas pasados los 20 minutos, Matheus operó a todo ritmo durante 70 minutos. Su movimiento aprovechó el espacio entre el mediocampo y la defensa de Fluminense, un hueco dejado por la posición conservadora de los visitantes.

Las Consecuencias: Una vergüenza brasileña
Con este resultado, el Grupo C se ha convertido en una zona de desastre para el gigante carioca. Independiente Rivadavia de Argentina, un debutante en la competición, se sienta en la cima del grupo con un perfecto 9 puntos. Bolívar suma ahora 4, ocupando el segundo lugar, mientras que Deportivo La Guaira tiene 2 y Fluminense languidece en el fondo con solo 1.
Según informes estadísticos, Fluminense tiene actualmente la peor campaña entre todos los clubes brasileños que participan en los torneos continentales de la CONMEBOL en 2026. Los números son contundentes.
Disparos a puerta: Fluminense no registró ninguno durante la mayor parte del partido, hasta el tanto anulado en el tiempo añadido.
Posesión del balón: Bolívar controló el ritmo, con un 60% de posesión en el primer tiempo.
Disciplina: La tarjeta roja a Bernal evidenció una fragilidad mental que ha afectado al equipo.

Perspectivas Futuras
Para Fluminense, las matemáticas son simples pero brutales. Deben viajar a Argentina para enfrentar al líder del grupo, Independiente Rivadavia, el próximo miércoles. Una derrota acabaría matemáticamente con sus esperanzas de avanzar a los octavos de final, aunque un puesto en los playoffs de la Copa Sudamericana podría ser aun matemáticamente posible si otros resultados les favorecen.
Para Bolívar, esta victoria es un salvavidas. Viajarán a Venezuela para enfrentar a La Guaira buscando consolidar su puesto de clasificación y potencialmente desafiar a los argentinos por el primer puesto del grupo.
El DT interino Soria ha devuelto las esperanzas y la confianza a los jóvenes jugadores del Bolívar, que fue apoyado por una ruidosa hinchada durante todo el cotejo, que se dispersaron para comer sabrosos anticuchos por los alrededores del monumental matagigantes Siles…