WASHINGTON, DC –Por contundencia, inteligencia e influencia en el resultado, las capitalinas del Washington Spirit superaron a los Racing Louisville, 1-0. Y ayudaron a volcar su balanza a su favor en la tabla de posiciones al cumplirse la 7º fecha de la NWSL.
Adelante hubo mucha diferencia ya que las capitalinas venían dictando clases interesantes sobre cómo acceder y cómo moverse en la zona roja, allá enfrente, justo en el área visitante, en el lugar en que la mayoría se enceguece. Antes de que la pelota empezara a hacer lo suyo en el Audi Field, podían jactarse Washington Spirit e Racing Louisville FC de ser equipos con variantes ofensivas, y contundentes.

Del lado visitante, atrapaban Kayla Fischer y Sarah Weber. Y del lado da las locales, pasaba más o menos lo mismo con la estelar Trinity Rodman, Rose Kouassi y la italiana Sofia Cantore. El tema era observar qué el trío local podía más. Ahí iba a estar la clave, casi con seguridad.
Y ahí estuvo: el triángulo de ataque del equipo del estratega español Adrián González que pudo mucho más, pero mucho más, que el del cuadro visitante de Bev Yanez. Por algo del pasado viernes, cuando Washington Spirit disfrutó en el cielo de la capital del mundo el 4-0 ante el Kansas City Current y ahora Racing Louisville FC que debe andar de replanteo en replanteo 1-0.
Las tres para temer del ‘Espíritu de la Capital’ les ganaron en todos los ítems a los de Racing Louisville. Rodman–Kouassi–Cantore supieron buscarse y aprovecharse. Vivieron ofreciéndose para la descarga y la pared.

La colombiana Leicy Santos –la 10, claro–, Taylor Flint y Makenna Morris, no. No es casual que las llegadas del Washington Spirit, en general, hayan estado marcadas por el toque, por el progreso asociado de las individualidades.
En cambio, las más nítidas generadas por Racing Louisville FC fueron corridas aisladas: dos de Emma Sears –ambas por la derecha– y una de Macey Hodge –por la izquierda–, en el primer tiempo; y una de Sarah Weber, limpiando rivales capitalinas, en la etapa de cierre.
Las comparaciones suelen ser incómodas, pero sirven para establecer evidencias. Por ejemplo, en el duelo de creadoras, Leicy Santos salió a pensar y a jugar el partido, mientras que Macey Hodge pareció esperarla.
Hubo una gran diferencia espiritual e intelectual entre las dos 10. La colombiana generó espacios, fue a un lado y a otro, la pidió, tocó y fue por la devolución, supo ser el eje de Washington Spirit. Agarró la redonda y la administró a su antojo. Profundizó hasta el 1-0.

Lateralizó, luego, cuando el equipo, ya cansadas, decidió aguardar que los minutos se consumieran. Macey Hodge, todo lo contrario: no se tiró a los costados, se dejó controlar por la zaguera capitalina Lucia Di Guglielmo y recién se transformó en líder ofensivo en la media hora final, demasiado tarde.
Otro detalle: Trinity Rodman aportó en la recuperación; la mexicana Rebeca Bernal, en ese rubro, miró arriba, en el espacio de las delanteras, Sofia Cantore y Rose Kouassi forzaron y concretaron esa insistencia en riesgo.
Fue a los 15 minutos cuando amagando en velocidad, por la derecha Sofia Cantore, mareó a la zaguera visitante Arin Wright y asistió a Trinity Rodman, quien sola y sin marca, solo tuvo que empujarla al fondo de las redes de la meta Jordyn Bloomer para el 1-0 y la euforia total de todos los aficionados locales que a la postre sería el definitivo.
El estratega español cuenta con un manual para hallar oro en el barro con las recién ingresadas.

A contar:
1) La recién ingresada Andi Sullivan bajó una pelota increíble y sacó una media vuelta apenas desviada.
2) La paraguaya Claudia Martínez, luchó una pelota, recuperó y encaró, especialmente en el mano a mano con la guardameta Jordyn Bloomer.
3) Gift Monday pateó por arriba una jugada que ella misma había empezado cruzando la mitad de la cancha y que habilitó a Claudia Martínez y Gabby Carle.
4) La artillera visitante Audrey Mckeen, clavó un derechazo que fue interceptado por la guardameta capitalina Sandy Maclver, ahogando el grito de gol tras un córner.
5). ¿Trinity Rodman? Aparte del gol, la explosión acostumbrada que la hace imparable cuando acelera. La meta visitante Jordyn Bloomer también le tapó un mano a mano.

6) Martínez–Monday corrieron y lucharon.
Hoy Washington Spirit se impone por la mínima diferencia con su vieja bandera de la garra consumada —no existe ningún buen equipo que no contemple ese plus—, pero a ese factor que también es actitud, valor y determinación, le sumó riqueza de maniobra, oferta de juego, concepto colectivo y desequilibrio ofensivo gozoso.
Por eso gana y convence. Gana y estimula. Gana y sigue apurando su crecimiento. Porque deja algo. Porque no se conforma. Y por supuesto, porque trasciende la chapa del resultado. Ese es el mérito superior del equipo capitalino. Quen instala un mensaje…