Por Diego von Vacano, Deporte Gráfico MD

MANCHESTER –En un partido que cumplió con las grandes expectativas, el Manchester City tomó el control de la lucha por el título de la Premier League el domingo, derrotando al Arsenal por 2-1 en el Etihad Stadium. La victoria reduce la ventaja del Arsenal en la cima a solo tres puntos, y con un partido pendiente, el City tiene ahora el destino del campeonato en sus propias manos.
Así se desarrolló una tarde frenética, llena de errores y, al final, decisiva para los dos mejores equipos del fútbol inglés:
Primer acto: genialidad y desastre
El partido tardó solo 16 minutos en encenderse. La estrella francesa Rayan Cherki, quien continúa una sensacional temporada de debut en el City, abrió el marcador con un momento de brillantez individual. Al recibir el balón de Matheus Nunes, Cherki regateó a tres defensores antes de rematar con precisión al ángulo inferior izquierdo.
Sin embargo, la ventaja duró exactamente dos minutos. En una jugada que será repetida durante años, el gigantesco portero italiano del City, Gianluigi Donnarumma, intentó despejar un pase hacia atrás bajo la presión de Kai Havertz. El delantero alemán bloqueó el despeje, desviando el balón hacia la portería vacía, enmudeciendo al público local y poniendo el 1-1.

Un partido de ida y vuelta
El empate abrió las compuertas al caos de ida y vuelta. Donnarumma se mostró visiblemente afectado, mientras que Havertz ganaba confianza. El Arsenal comenzó a creer, pero el larguero se convirtió en el mejor defensor del Etihad en la segunda mitad.
Minuto 52: Haaland estrelló un disparo contra el exterior del poste.
Minuto 58: Donnarumma se redimió parcialmente de su error al salir rápidamente de su área para bloquear un gol seguro de Havertz.
Minuto 60: Eberechi Eze del Arsenal lanzó un espectacular disparo que venció a Donnarumma pero se estrelló en el poste interior, rodando agonizantemente por la línea antes de ser despejado.

El golpe decisivo: aparece Haaland
Justo cuando parecía que el Arsenal podía tomar el impulso, los campeones asestaron el golpe definitivo. En el minuto 65, el joven lateral Nico O’Reilly envió un centro peligroso al área. Rodri desvió el balón, y Erling Haaland, que había estado relativamente tranquilo, mostró un momento de calidad implacable. El noruego giró sobre el defensa Gabriel y remató para devolver la ventaja al City.
Fue el gol número 23 de Haaland en la liga esta temporada, poniendo fin a una breve sequía y demostrando una vez más por qué es el arma más decisiva de la competición.
El desenlace: tensión y tabla
Los minutos finales derivaron en caos. El Arsenal lo intentó todo, con Havertz estrellando un cabezazo claro por encima del larguero en el tiempo añadido. La tensión estalló cuando el defensa del Arsenal, Gabriel, pareció empujar su cabeza hacia Haaland —un flashback de su infame enfrentamiento la temporada pasada— pero solo recibió tarjeta amarilla.
Lo que significa para el título
Este resultado representa un terremoto psicológico. Aunque el Arsenal sigue líder a puntos, el partido pendiente del City es contra el Burnley, que lucha por evitar el descenso, el miércoles. Una victoria allí haría que el equipo de Pep Guardiola supere al Arsenal en la cima por primera vez en este año calendario.
Para Mikel Arteta, es un golpe devastador. Su equipo ha perdido cuatro de sus últimos seis partidos en todas las competiciones. La solidez defensiva que definió su temporada se resquebrajó bajo la presión del ambiente del Etihad, y su ataque careció de la contundencia de su rival.

Análisis final
Este fue un partido definido por los pequeños márgenes que separan a los grandes de los “casi grandes”. El City cometió un error horrible (Donnarumma) pero tuvo el poder estelar (Cherki y Haaland) para superarlo. El Arsenal fue sólido defensivamente durante largos tramos y estrelló dos balones en el larguero, pero se marchó con las manos vacías.
A medida que la liga entra en sus dos últimas semanas, el impulso está completamente del lado de los campeones. El Arsenal, la eterna dama de honor, se queda lamentando lo que pudo haber sido mientras regresa al norte de Londres mirando por encima del hombro…