Por José Pastor, Corresponsal en Madrid para Deporte Gráfico MD

MADRID –El Bayern Múnich dio un golpe sobre la mesa en el Santiago Bernabéu imponiéndose 2-1 al Real Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions League. Luis Díaz y Harry Kane anotaron para los bávaros, mientras que Kylian Mbappé recortó distancias para mantener viva la esperanza blanca de cara a la vuelta en Múnich.
El partido, correspondiente a la edición 29ª del duelo más repetido en la historia de la Copa de Europa, no defraudó las expectativas. El Bayern, dirigido por el estratega Vincent Kompany, mostró una versión sólida y experimentada, dominando largos tramos del encuentro y aprovechando sus momentos clave para construir una ventaja que, sin embargo, pudo ser mayor. Del lado blanco, el equipo de Álvaro Arbeloa volvió a mostrar las carencias que le han costado caras en LaLiga, pero conservó su fe inquebrantable en la remontada europea.
Un primer tiempo de dominio y justicia bávara
La primera mitad fue un claro reflejo del plan de partido de ambos equipos. El Bayern, con una presión asfixiante y una circulación de balón pausada pero efectiva, arrinconó al Real Madrid en su propio campo durante los primeros minutos. La primera gran advertencia llegó en el minuto 9, cuando Dayot Upamecano, completamente solo y a puerta vacía tras un gran pase de Kane, falló el gol más claro del partido al enviar el balón fuera. Fue un aviso que el Madrid no supo interpretar.
El Real Madrid, fiel a su estilo en Europa, esperaba agazapado para salir al contragolpe. Kylian Mbappé y Vinicius Jr. generaron verdadero pánico cada vez que corrieron al espacio, pero se toparon una y otra vez con un gigante: Manuel Neuer. El portero alemán, a sus 40 años, sacó dos manos prodigiosas para negarle el gol primero a Mbappé en un mano a mano y luego a Vinicius con una estirada espectacular. Eran los únicos destellos de un Madrid espeso, cuyo centro del campo, con Tchouaméni y Pitarch, fue superado por la calidad de Kimmich y la movilidad de Olise.
Cuando el 0-0 parecía que llegaría al descanso, apareció Luis Díaz. El colombiano, desaparecido hasta ese momento, recibió un pase filtrado de Gnabry, se plantó ante Lunin y definió con frialdad para hacer el 0-1 en el minuto 41. Un jarro de agua fría para el Bernabéu, que veía como su equipo se iba al vestuario mereciendo ir perdiendo.

La estocada inicial y la reacción insuficiente
La segunda mitad no pudo empezar peor para los intereses locales. Apenas 20 segundos bastaron para que el Bayern sentenciara su dominio. Harry Kane, en su regreso al once titular, recibió en la frontal, se sacó un derechazo imparable que se coló por la cepa del poste derecho de Lunin, poniendo el 2-0 y silenciando por completo el estadio. La eliminatoria se ponía cuesta arriba para los blancos.
El 2-0 fue un mazazo que, paradójicamente, despertó al Real Madrid. Arbeloa movió el banquillo dando entrada a Jude Bellingham y Éder Militão, y el equipo blanco comenzó a empujar. Vinicius Jr. tuvo la más clara, pero tras un error garrafal de Upamecano, el brasileño, solo ante Neuer, envió el balón al lateral de la red en una acción imperdonable.
El gol de la esperanza llegó en el minuto 74. Trent Alexander-Arnold, que había estado desacertado en defensa, puso un centro milimétrico desde la derecha para que Kylian Mbappé, de primera intención, batiera a Neuer y estableciera el definitivo 2-1. El tanto del francés, su gol número 39 de la temporada, insufló vida a un Madrid que volcó su fe en busca del empate en los minutos finales, chocando una vez más con la muralla bávara.
Análisis: La montaña rusa del Bernabéu

Bayern Múnich: Madurez y pegada. El equipo de Kompany demostró por qué es un candidato al título. Dominó los tiempos del partido, fue letal en las áreas y mostró una solidez defensiva comandada por un inmenso Manuel Neuer, cuyo recital de paradas fue clave para mantener la ventaja. La sociedad Kane (asistente y goleador) y la velocidad de Luis Díaz y Olise fueron un constante dolor de cabeza para la defensa blanca. Su único lunar fue la falta de contundencia para haber sentenciado la eliminatoria.
Real Madrid: El ADN europeo no es suficiente. El equipo de Arbeloa volvió a evidenciar sus problemas estructurales. El centro del campo fue un coladero, la defensa mostró dudas (especialmente Carreras en el segundo gol) y la conexión entre Vinicius Jr. y Mbappé sigue sin funcionar a pleno rendimiento, intercambiando únicamente siete pases en todo el partido. Sin embargo, el equipo conserva ese gen competitivo que le permite seguir vivo en la eliminatoria. El gol de Mbappé fue un botín invaluable.
Conclusión: Todo abierto, pero con ventaja bávara
El 2-1 deja la eliminatoria en un alambre. La ventaja es para el Bayern, que podrá esperar en el Allianz Arena, un fortín donde no pierde por más de dos goles de diferencia desde 2018. Para el Real Madrid, la misión es clara: necesita ganar en Múnich. La remontada es posible, y más para un equipo con su historia, pero para lograrlo deberá ofrecer una imagen radicalmente opuesta a la mostrada durante 70 minutos en el Bernabéu.
La vuelta, en el Allianz Arena, promete ser otro partidazo. Por historia y calidad, nada está decidido. Pero el Bayern ya ha avisado…