Por Fernando ‘Nando’ Godoy, Corresponsal en Londres para Deporte Gráfico MD
GLASGOW, SCOTLAND –El Celta de Vigo consiguió una importante victoria por 2-1 frente al Celtic de Glasgow en Celtic Park, en un encuentro correspondiente a la tercera jornada de la fase de liga de la UEFA Europa League. El conjunto español protagonizó una remontada en la segunda mitad gracias a dos goles del defensor Javi Rodríguez, quien se convirtió en la gran figura de una noche europea que permitió al equipo gallego conseguir sus primeros tres puntos de la competición.
El partido comenzó con un Celta decidido a controlar la posesión y establecer su superioridad técnica en el mediocampo. Los visitantes mostraron una buena circulación del balón, buscando generar espacios mediante movimientos por las bandas y combinaciones rápidas. Sin embargo, el Celtic, respaldado por el ambiente de su estadio, mantuvo una organización defensiva que dificultó la creación de oportunidades claras.
Durante la primera mitad, ambos equipos tuvieron aproximaciones peligrosas. Iago Aspas intentó generar desequilibrio para el conjunto español, mientras que Ferran Jutglà obligó al guardameta Sam Johnstone a intervenir poco antes del descanso. Por su parte, el Celtic buscó aprovechar las transiciones ofensivas y la velocidad de sus atacantes, aunque sin conseguir modificar el marcador.
La segunda mitad comenzó de manera favorable para el equipo escocés. En el minuto 47, Mika Baur aprovechó un centro desviado de Haissem Hassan para marcar el 1-0 y provocar la celebración de los aficionados locales. El gol parecía colocar al Celtic en una posición favorable para conseguir su primera victoria europea de la temporada.

El momento decisivo llegó después de que Liam Scales estuviera cerca de ampliar la ventaja escocesa con un cabezazo que se estrelló contra el travesaño en el minuto 63. Esa oportunidad desperdiciada terminó siendo determinante, porque el Celta reaccionó con contundencia.
En el minuto 68, Javi Rodríguez consiguió el empate mediante un cabezazo tras una jugada a balón parado. Apenas tres minutos después, el mismo defensor volvió a aparecer para marcar el 2-1 con un potente disparo desde fuera del área, aprovechando una acción que la defensa del Celtic no consiguió despejar adecuadamente. En cuestión de minutos, el conjunto español transformó una situación adversa en una ventaja que mantendría hasta el final.
Desde una perspectiva táctica, la victoria del Celta respondió a su capacidad para mantener la organización colectiva incluso después de recibir el primer gol. El equipo dirigido por Claudio Giráldez mostró paciencia en la construcción ofensiva y consiguió aprovechar los espacios que aparecieron cuando el Celtic intentó defender su ventaja.
Uno de los aspectos más interesantes del encuentro fue la participación ofensiva de Javi Rodríguez. Sus dos goles demostraron la importancia de los defensores modernos, capaces de contribuir tanto en las jugadas a balón parado como en las acciones ofensivas de segunda línea. Su intervención fue decisiva no solamente por la eficacia goleadora, sino también por el impacto psicológico que tuvo sobre el conjunto escocés.
El Celtic, dirigido por Martin O’Neill, volvió a mostrar dificultades para trasladar su superioridad habitual en el campeonato escocés al escenario continental. A pesar de haber conseguido una contundente victoria por 7-1 frente al Hearts en su compromiso doméstico anterior, el equipo sufrió su tercera derrota consecutiva en esta edición de la Europa League.
La principal debilidad del conjunto escocés estuvo en su incapacidad para administrar la ventaja. Después de adelantarse en el marcador, el Celtic no consiguió mantener suficiente control sobre el ritmo del partido y mostró vulnerabilidades defensivas en momentos decisivos. La falta de contundencia en las acciones a balón parado y los problemas para despejar situaciones de peligro terminaron siendo factores determinantes.
Para el Celta, el triunfo representa mucho más que tres puntos. Después de un comienzo complicado en la competición europea, la victoria en Glasgow permite recuperar confianza y mejorar sus perspectivas de clasificación. Además, constituye un resultado histórico, al tratarse de su primera victoria en territorio escocés.

El encuentro también dejó una lección sobre las diferencias entre el fútbol doméstico y las competiciones continentales. Mientras que el Celtic continúa siendo un protagonista importante en Escocia, sus dificultades frente a rivales europeos técnicamente competitivos evidencian la necesidad de mejorar su consistencia defensiva y su capacidad para gestionar los momentos críticos.
En conclusión, la victoria del Celta de Vigo por 2-1 en Celtic Park fue una demostración de carácter, eficacia y capacidad de reacción. El conjunto gallego supo superar un marcador adverso y aprovechar sus oportunidades en el momento decisivo, mientras que el Celtic dejó escapar una ventaja que podía haber cambiado el rumbo de su campaña europea.
Con Javi Rodríguez como protagonista inesperado, el Celta consiguió una victoria que revitaliza sus aspiraciones continentales y confirma que, en el fútbol europeo, la capacidad para responder bajo presión puede resultar tan importante como el dominio territorial o la posesión del balón.
