Por Gerardo ‘Lalo’ Salinas, Corresponsal Para Deporte Gráfico MD
STAVANGER, NORUEGA –El Bayern de Múnich dejó escapar dos puntos en su visita al Viking Stavanger tras un empate 3–3 en un partido de locura en el Lyse Arena, en el que los noruegos llegaron a ir 2–0 al descanso y un gol de Herman Haugen en el minuto 90 rescató un punto histórico tras la expulsión de Michael Olise.
El campeón noruego, que debutaba en casa en la fase de liga de la Champions League, golpeó primero y muy pronto. Con apenas 71 segundos en el reloj, Gianni Stensness remató de cabeza un córner botado por el capitán Zlatko Tripic para adelantar a los locales. El Bayern intentó reaccionar con ocasiones de Olise, Luis Díaz y Harry Kane, pero se topó con el portero Arild Ostbo. El Viking, lejos de conformarse, ejecutó a la perfección su plan de contragolpe en el minuto 38: Peter Christiansen se coló a la espalda de la defensa y definió con tranquilidad para hacer el 2–0 al descanso.

En la segunda parte, Vincent Kompany movió el banquillo y el Bayern salió con otra cara. En el minuto 54, Harry Kane transformó un penalti tras una falta de Kristoffer Haugen sobre Konrad Laimer. Solo seis minutos después, el capitán inglés empató con un cabezazo tras un centro de Joshua Kimmich. El propio Kane asistió a Laimer para que este pusiera el balón atrás y Luis Díaz firmara el 2–3 en el minuto 71.
Cuando el Bayern parecía tener la victoria controlada, Michael Olise vio dos tarjetas amarillas en apenas un minuto: la primera por una falta y la segunda por lanzar el balón a la cara de Tripic. El Viking, con superioridad numérica, se volcó al ataque y en el minuto 90 Haugen remató de cabeza en el segundo palo un centro profundo de Tripic para desatar la locura en Stavanger y firmar un empate histórico.
El plan del Viking: presión y contragolpe letal
El equipo de Morten Jensen salió sin complejos y ejecutó un plan casi perfecto durante 45 minutos. Aunque el Bayern dominó la posesión y generó numerosas ocasiones, el Viking se mantuvo compacto y letal al contragolpe. Su segundo gol fue un ejemplo de manual: una transición rápida culminada por Christiansen tras un pase filtrado de Erik Botheim.
Las estadísticas reflejan la superioridad territorial del Bayern, con un xG de 3.51 frente al 0.56 del Viking, pero también la eficacia de los locales, que convirtieron casi todas sus aproximaciones en gol. El capitán Tripic fue el motor del equipo, con dos asistencias y una actuación que le valió el premio al mejor jugador del partido.

La reacción del Bayern y el error de Olise
El Bayern de Kompany mostró dos caras muy distintas. En la primera parte fue dominador pero estéril, incapaz de batir a Ostbo pese a acumular remates. Tras el descanso, los cambios y la mayor verticalidad de Kane y Kimmich dieron la vuelta al marcador en apenas veinte minutos. El penalti y el cabezazo de Kane, seguidos de la asistencia para el gol de Díaz, parecían sentenciar el partido.
Sin embargo, la expulsión de Olise cambió por completo el guion. Sus dos amarillas en un minuto, la segunda por un gesto innecesario, dejaron al Bayern con diez hombres y devolvieron la iniciativa al Viking. Fue un error de disciplina que Kompany calificó implícitamente como decisivo al ver cómo su equipo perdía dos puntos en el tramo final.

FACTORES CLAVES DEL RESULTADO
El gol a los 71 segundos
Al igual que le ocurrió días antes en Augsburgo, el Bayern volvió a encajar un gol tempranísimo. El córner de Tripic y el remate de Stensness pusieron al Viking por delante antes de que el partido hubiera echado a andar, condicionando por completo el desarrollo del encuentro.
La expulsión de Olise
La doble amarilla del extremo francés fue el momento decisivo. Con 3–2 a favor y el partido controlado, el Bayern se quedó con diez hombres a falta de dieciséis minutos, lo que permitió al Viking volcarse en busca del empate que finalmente logró Haugen en el minuto 90.
La resistencia del Viking
Lejos de ser un equipo que se limitó a defenderse, el Viking demostró personalidad y recursos. Supo sufrir, contragolpear con precisión y, cuando tuvo la superioridad numérica, creyó en el empate hasta el final. El premio es un punto que, según los expertos noruegos, quedará en la historia del fútbol del país.
CONCLUSIÓN
El empate del Viking ante el Bayern es uno de esos resultados que trascienden la tabla. El debutante noruego, que partía con un historial europeo muy pobre, plantó cara a uno de los gigantes del continente y logró un punto que sabe a victoria. La actuación de Tripic, la eficacia de Christiansen y la fe del equipo hasta el último suspiro fueron los pilares de una noche histórica en Stavanger.
Para el Bayern, en cambio, es un tropiezo que confirma las dudas defensivas del equipo de Kompany. El xG de 3.51 refleja que generó méritos más que suficientes para ganar, pero volvió a encajar un gol tempranero, concedió un penalti evitable y se quedó con diez por la indisciplina de Olise, que además se perderá el duelo de la próxima jornada contra el Arsenal en Múnich. La pegada de Kane —nueve partidos consecutivos marcando en la Champions— sostiene al equipo, pero los errores atrás y la falta de control emocional en momentos clave le están costando puntos.
