EAST RUTHERFORD, NJ: El mediocampista Dani Olmo (izq) de España protege el balón ante la marca a presión del defensor Cristian Romero (der) de Argentina quien intenta despojarlo del esférico a toda costa. Ferran Torres se robó el protagonismo y llevo a la ‘Furia Española’ a su segundo título mundial en la casa del ‘Tio Sam’ anotando a los 106 minutos del tiempo extra para llevar a España una victoria sobre Argentina, 1-0. En la final de la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026. Encuentro jugado en el MetLife Stadium, New Jersey. – Fotos por Cesar Hernández DGM

Y la gloria fue con la roja: España gritó campeón, 1-0

EAST RUTHERFORD, NJ –El segundo título de su historia, la confirmación del equipo de Luis De La Fuente como el mejor del mundo. Más allá del triunfo ante los campeones defensores Argentina por la mínima diferencia 1-0, esta ‘Madre Patria’ ha sido jerarquía, orden, astucia, contundencia y gol ante 80,663 espectadores que abarrotaron el MetLife Stadium de New Jersey.

Y merece lo que tiene. Ya está. Es el campeón de la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026, Estados Unidos, Canadá y México. Finalmente, campeón, y como le gusta al estratega Luis De La Fuente y a sus jugadores. Irrebatiblemente campeón, en esta fiesta rara de allá abajo, con los españoles abrazados al título cerca de un área albiceleste y ‘La Furia Española’ abrazados al partido, cerca de la otra.

Campeón. Por la consecuencia en el trabajo y esas banderas rojas y oro que ahora se agitan olvidando lo inmediato para quedarse con lo más profundo –en el tiempo extra–.  Y por tener a los artilleros Ferran Torres y Nico Williams, al guardameta Unai Simón, por tenerlos tantas veces más allá de estos 126 minutos en el MetLife Stadium. Por las convicciones del estratega De La Fuente y sus decisiones.

Por la capacidad probada para aprovechar ventajas y disimular desventajas, cualidad que resultó sostén del segundo campeonato en su historia y de sus triunfos cuando dejo en el camino a los Les Blues en semifinales de Kylian Mbappe (2-0). Por todo y la pasión, volaron a ‘La Ciudad Jardin’ los colores rojos y oro de estos tiempos. El Rojo. El Oro. Y tronaron los gritos también, y los cantos, apagados un rato frente a la gracia y la contundencia del rival de turno Argentina. El final fue toda magia. Este triunfo no podía cuestionar tantas victorias.

Mientras que Argentina sepultó la última pizca de su propia esperanza y coronó a su adversario de turno España, antes de empezar. Sepultó el partido que iba a jugarse, también, porque el fútbol tiene códigos, parámetros: a más dificultad, más euforia; a más dolor o sufrimiento, más alegría. Los jugadores, la gente y algo más.

Este campeonato ya tenía dueño, el nuevo campeón del mundo España y lo alcanzó con toda naturalidad, los hechos del domingo 19 de julio lo avalaron crudamente: Argentina jugando los peores ratos de los últimos minutos, superado, sin gozar ni un retazo de la suerte que supo acompañarlos con frecuencia, igual terminó copando el MetLife Stadium de celeste. Y así lloró, aparentemente humillado en la casa del ‘Tio Sam’ por un resultado que atacaba su orgullo, y su destino.

Y así, impotente como nunca para el gol, incluyendo los goles desperdiciados por el atacante Julián Álvarez y el experimentado Enzo Fernández [expulsado a los 93 minutos]. Y así, descontrolados Lionel Messi [perdido en todo el encuentro] y Rodrigo De Paul, perdidos en el terreno Alexis Mac Allister y Nicolas González.

Y así, atrapados por el toque, la dinámica y la magia esporádica del artillero Lamine Yamal, el trabajo arduo de Rodri, Mikel Oyarzabal y incansable Marc Cucurela, héroe de la ‘Furia Roja’. Y así llegó el gol, a la larga, como es costumbre para España para clavar el banderillazo al centro del corazón argentino como un cachetazo que le pintó un rubor en la mejilla de fuego.

Por un rato, no más. La fiesta no fue entera, le faltaron sorpresa y adrenalina. También brillo. Mientras tanto, vale repasar lo conseguido y cómo se consiguió. Desde el origen. Desde la titularidad para Unai Simón y el mejor meta de la final, Lamine Yamal y Nico Williams, en la maduración progresiva, los primeros resultados que fueron llegando de la mano de una solidez que completó Ferran Torres con su inserción en el ataque. Y la concepción cerebral del equipo, siempre ha tenido que tomar los riesgos justo en los momentos adecuados, hasta llegar al dominio nítido en el fútbol español con argumentos que no parecen inabordables: lógica, orden, responsabilidades repartidas, solidaridad, gol y sentido común.

Pero sin desbordes, sin exageración, con algo de frialdad desde la prolijidad más absoluta, con la fiesta de su gente española, su calor, su corazón como bandera y la magia del gol se calzó ante los campeones defensores Argentina, su segunda corona de campeón indiscutido y que más puede pedir la ‘Madre Patria’ en estos días de fiesta…

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