Por Tamas Peterfalvy, Deporte Gráfico MD
HOUSTON –Con la eliminación de Japón, el fútbol asiático ha quedado fuera de la Copa del Mundo. El único miembro que queda en la Confederación es Australia, que perteneció a la Confederación de Oceanía hasta que se dio cuenta de que llegar a un Mundial venciendo a Fiyi y equipos similares no los prepara para el gran escenario.
Corea, Arabia Saudita e Irán son grandes decepciones. La clasificación estuvo cerca y era alcanzable para la mayoría de los equipos, pero la suerte y la competencia africana les impidieron avanzar más allá.
África está teniendo un buen desempeño; solo un equipo ha sido eliminado de nueve. Pudimos percibir este progreso del continente en la Copa Africana de Naciones (AFCON) en enero, donde vimos fútbol de gran calidad por parte de los mejores equipos africanos. Otra forma de analizar las regiones es el grupo de naciones árabes en la Copa. Obtuvieron resultados mixtos. Egipto y Argelia avanzaron, pero Marruecos es la estrella de la región; podrían llegar muy lejos si superan a Noruega esta noche. Túnez fue una gran decepción.

Solo un equipo sudamericano fue eliminado, Uruguay, pero el continente está teniendo dificultades en la mayoría de sus partidos, con la excepción de Argentina y Colombia.
La Concacaf puede estar satisfecha con sus tres naciones insignia, las tres anfitrionas, que cumplieron con las expectativas al mostrar un fútbol seguro y positivo con mentalidad ganadora. Sin embargo, hay un gran obstáculo detrás de ellas, ya que los otros tres participantes fueron eliminados fácilmente. Panamá, en cambio, mostró un desempeño atlético muy prometedor, e incluso Haití ofreció un espectáculo entretenido al intentar atacar con todas sus fuerzas contra Escocia en su debut.
Europa está demostrando su fortaleza; solo Escocia, la República Checa y Turquía han sido eliminadas, los otros 13 equipos han pasado a la siguiente ronda.
El Mundial se ha vuelto muy predecible en la última semana; la mayoría de los resultados coinciden con la clasificación mundial. Solo Portugal no logró liderar su grupo como primera selección. África ha ofrecido partidos mayormente competitivos, lo cual resulta sorprendente en comparación con el pasado. El éxito africano se debe en parte al fenómeno de la inflación de pasaportes, donde antiguas colonias europeas contratan a ciudadanos europeos para sus selecciones. El mejor ejemplo es Senegal, donde diez franceses forman parte del equipo.
En cada Mundial se necesitan sorpresas, y ojalá en la fase eliminatoria veamos avanzar a algunos equipos modestos. Cuando solo queden los grandes, la lucha por los goles y la Bota de Oro entre las estrellas nos mantendrá en vilo hasta el final.
Una observación preocupante es la titubeante mentalidad ofensiva de las grandes selecciones. Alemania, España, Brasil, Francia y Portugal han tenido dificultades para mantener un juego ofensivo entretenido y eficaz, y ni sus aficionados más puristas ni la prensa local están del todo satisfechos con estos equipos. España es criticada por volver al fallido tiki-taka de Luis Enrique en 2022, y Francia por practicar un fútbol de contraataque. Argentina es la excepción; el equipo de Messi parece brillar con luz propia, destacando por encima de todos los demás participantes en cuanto a confianza y dominio.
