Por Gerardo ‘Lalo’ Salinas, Deporte Gráfico MD
PHILADELPHIA –El partido final del Grupo E en la Copa del Mundo de 2026 fue la historia de dos equipos escribiendo capítulos muy diferentes en su historia futbolística. En el Estadio Lincoln Financial de Filadelfia, ante 68,324 espectadores, con una serena y oportunista Costa de Marfil venció 2-0 a un combativo pero superado Curazao, asegurando así su primer boleto a la fase eliminatoria, mientras que la destacable campaña de debut de Curazao llegaba a su fin.

El contexto: un primer encuentro con mucho en juego
El partido representó el primer enfrentamiento oficial entre ambas naciones, un duelo de realidades opuestas. Costa de Marfil, que solo necesitaba un empate para avanzar, llegó al encuentro con una vasta experiencia y un objetivo claro. En cambio, Curazao, el equipo peor clasificado del torneo (puesto 83 del mundo), necesitaba una victoria para mantener vivo su sueño después de haber conseguido su primer punto en la historia de los mundiales con un histórico empate 1-1 ante Ecuador. Ese resultado había estado apuntalado por una actuación récord de su portero Eloy Room, quien realizó 15 atajadas, la mayor cantidad registrada (desde 1966) en un partido de fase de grupos.
El partido: el doblete decisivo de Pepe
El encuentro siguió rápidamente el guion esperado. El seleccionador de Costa de Marfil, Emerse Faé, hizo cuatro cambios en su alineación, una decisión que rindió frutos de inmediato. En el minuto 7, la defensa de Curazao fue sorprendida. Un mal despeje fue aprovechado por el dinámico Yan Diomande, quien envió un pase perfecto al segundo palo para que Nicolas Pépé empujara el balón a la red, dándole a los marfileños una ventaja temprana.

Curazao, mostrando la resiliencia que caracterizó su torneo, no se vino abajo. Generó ocasiones, con Juriën Gaari cerca del gol con un disparo de larga distancia que se desvió ligeramente. Tahith Chong, quien terminó la fase de grupos como el líder en regates completados entre todos los jugadores del Grupo E, siguió siendo un destello de luz, aunque las oportunidades claras fueron escasas.
En la segunda mitad, Curazao se volcó al ataque en busca del empate, pero sus esfuerzos ofensivos dejaron espacios atrás. En el minuto 64, Ibrahim Sangaré encontró a Pépé con un pase filtrado. El delantero del Villarreal controló con calma, recortó hacia adentro y colocó un disparo con la izquierda en el ángulo superior, sentenciando prácticamente el partido. La mejor oportunidad de Curazao cayó en los pies de Chong, pero no pudo batir al portero Yahia Fofana.

Análisis: dos torneos en uno
El partido fue la perfecta representación de las trayectorias de ambos equipos en el mundial. Para Costa de Marfil, fue una demostración de experiencia y definición clínica. Su historia de marcar en el 91% de sus partidos mundialistas (el porcentaje más alto entre todas las selecciones con al menos tres partidos disputados) se mantuvo, pero esta fue la primera vez que convirtieron esa capacidad en un pase a la fase eliminatoria. El equipo demostró su capacidad para controlar un partido, asfixiando los ataques de Curazao tras el segundo gol y mostrando la profundidad de calidad en su plantilla, especialmente el impacto de jugadores como Yan Diomande, quien se ha consolidado como una pieza creativa clave.
Para Curazao, el resultado no empaña la grandeza de su participación. Su debut fue un triunfo del espíritu y un testimonio de su actitud de «no rendirse jamás». El equipo, dirigido por Dick Advocaat, recibió 27 disparos a puerta en sus tres partidos de grupo, más que el resto de su grupo combinado, y aun así mantuvo la competitividad. Su punto ante Ecuador y la actuación heroica de su portero, Eloy Room, aseguraron que abandonaran el mundial con la frente en alto y con un nuevo estándar establecido para el fútbol caribeño.

Estadísticas clave
Costa de Marfil aseguró la victoria histórica gracias a dos goles de Nicolas Pépé, un doblete que les dio el pase a la ronda de 32 como segundos de grupo.
Curazao terminó su campaña de debut en el último lugar, pero sus esfuerzos les valieron un lugar en la historia de los mundiales y un nuevo referente para su nación.
