Fuente Oficina de Comunicación CONMEBOL Sudamericana
CUSCO, PE – Con escasa participación en la Fase de Grupos, el limeño se destapó en la fase eliminatoria para firmar la victoria más abultada de un equipo peruano ante un brasilero en competencias CONMEBOL.
Las lágrimas en los ojos de Matías Succar, tras el histórico triunfo ante Botafogo en el Inca Garcilaso de la Vega, fueron de emoción, de desahogo, de alegría y de decenas de sensaciones más que reflejan un camino arduo, sufrido y trabajado que lo condujo hasta este presente de ensueño que lo colocó en el primer plano del fútbol sudamericano.
Del debut al fugaz salto europeo
Sus primeros pasos en el fútbol fueron como arquero, posición en la que se desenvolvió en el Cantolao San Borja, antes de arribar a la Academia Cantolao para, recién en ese momento, descubrir que su fuerte era convertir goles.
Debutó en Deportivo Municipal, donde anotó 14 conquistas en 51 partidos (con un paso breve por Unión Comercio) antes de emigrar al fútbol austríaco para defender la camiseta del LASK. Apenas jugó un encuentro, no sumó continuidad y desembarcó en el FK Teplice de Chequia, equipo con el que peleó el descenso (y en el que registró un gol en poco más de 400 minutos).
A mediados de 2022 retornó a Perú, más precisamente al Mannucci, donde encontró la confianza que estaba buscando. Dos temporadas de alto nivel con 18 festejos incluidos, le abrieron las puertas de Alianza Lima, en julio de 2024.
Sus raíces y el llamado a la selección peruana
Succar podría representar a la selección libanesa, por su abuelo paterno, o a la selección estadounidense, por los orígenes de su madre. Pero él siempre tuvo en claro su deseo: vestir la camiseta rojiblanca y brillar con Perú a diferencia de su hermano Alexander -también futbolista-, quien sí tramitó los papeles para poder jugar para la Selección de Líbano.
A mediados de 2024, poco antes de la Copa América, su sueño se hizo realidad. Fue citado por Jorge Fossati a la selección peruana para el amistoso ante El Salvador.
Cienciano, tierra de oportunidades

El elenco ‘incaico’ le abrió las puertas a principio de 2026 con un doble objetivo mayúsculo: el torneo local y la CONMEBOL Sudamericana, competición que lo vio consagrarse en la edición 2003.
El gran presente del experimentado Carlos Garcés (con cuatro goles en la Fase de Grupos) lo relegó al banco de suplentes. Pero el atacante esperó su momento y apareció cuando el equipo más lo necesitaba: Garcés, por acumulación de amarillas, se perdía el duelo de ida de los Octavos de Final y Succar fue la primera opción del entrenador argentino Horacio Melgarejo.
Un hat-trick que incluyó dos conquistas de cabeza y un tanto a puro olfato goleador sentaron las bases de una goleada histórica. Cienciano se impuso por 6-1 al ‘Fogão’ y rubricó la victoria más abultada de un equipo peruano ante uno brasilero en competencias CONMEBOL.
Además, Succar anotó el primer triplete de la actual edición, y se convirtió en el primer futbolista peruano en marcar tres goles en un mismo partido en la historia del certamen.
Sus lágrimas emocionaron a un Garcilaso de la Vega que fue escenario de una noche memorable e inolvidable, como aquellas que en 2003 llevaron a Cienciano a lo más alto del continente. ‘Los Imperiales’ deberán viajar a Brasil para definir una llave que, a priori, parece encaminada. El primer paso está dado, y Succar fue el gran artífice.
