Por FERNANDO GODOY, Corresponsal en Londres para Deporte Grafico MD

LONDRES —En un partido que tuvo de todo excepto fútbol fluido, el Arsenal se colocó al borde de su primer título de la Premier League en 22 años con una victoria por la mínima (1-0) ante el West Ham United en el London Stadium. El disparo desviado de Leandro Trossard a ocho minutos del final y un posterior indulto del VAR enviaron a la hinchada visitante al delirio y dejaron a los ‘Gunners’ con una ventaja de cinco puntos sobre el Manchester City, con dos partidos por disputarse.
Este no fue el Arsenal arrogante y fluido que ha deslumbrado en ocasiones esta temporada. Esto fue algo completamente distinto: una actuación construida sobre la resiliencia, decisiones tácticas cuestionables y el tipo de fortuna sobre la hora que suele acompañar a las campañas que terminan en título.

El partido: un encuentro tenso que se decide en los detalles
Durante gran parte de la tarde, parecía que las ambiciones de título del Arsenal se podían desmoronar ante un West Ham que lucha por su permanencia en la Premier. Los ‘Gunners’ arrancaron bien, con Trossard estrellando el balón en el palo dos veces en la misma secuencia del primer tiempo y Riccardo Calafiori generando constantes problemas por el carril izquierdo. Sin embargo, al acercarse la hora de partido, los visitantes se volvieron cada vez más cautelosos.
El rumbo del partido cambió significativamente cuando Ben White tuvo que retirarse por lesión en el primer tiempo. La respuesta de Mikel Arteta —mover a Declan Rice al lateral derecho— generó críticas y coincidió con el momento más peligroso del West Ham. “No puedo evitar pensar que es una pérdida”, observó Gary Neville en el comentario, mientras el ancla del mediocampo del Arsenal era sacado de su hábitat natural.
Arteta corrigió su error en el entretiempo, introduciendo a Cristhian Mosquera y devolviendo a Rice a la sala de máquinas, pero el daño casi estaba hecho cuando Mateus Fernandes se encontró solo frente a David Raya. El portero del Arsenal realizó una parada de inmensa importancia, estirándose para tapar el disparo y mantener a su equipo con vida.
Ese momento resultó crucial. En el minuto 83, Martin Ødegaard —tan a menudo la calma en medio del caos del Arsenal— encontró espacio dentro del área repleta y retrasó el balón para Trossard. El disparo a la primera del belga se desvió cruelmente en Tomas Soucek y entró junto al palo cercano de Mads Hermansen.
Arsenal: 36 partidos, 79 puntos, +42 DG. Próximos partidos: Burnley (L), Crystal Palace (V).
Manchester City: 35 partidos, 74 puntos, +40 DG. Próximos partidos: Aston Villa (V), Bournemouth (L), Leeds (V).
La polémica: el VAR toma el protagonismo
Justo cuando los jugadores y aficionados del Arsenal se preparaban para un dolor familiar, la dramatización se intensificó. En el minuto cinco del tiempo añadido, Callum Wilson estrelló el balón en la red tras un saque de esquina, desatando la celebración en el London Stadium. El West Ham había empatado. La ventaja del Arsenal en la cima se reduciría a tres puntos.
Pero mientras los ‘Gunners’ rodeaban al árbitro Chris Kavanagh señalando a David Raya, el colegiado fue enviado a su monitor. Las repeticiones mostraron al suplente del West Ham, Pablo, con el brazo sobre el arquero del Arsenal, impidiéndole atrapar el balón. Tras una agonizante espera, el gol fue anulado.
“El VAR concluyó que David Raya fue objeto de falta antes del gol, en una decisión que tendrá consecuencias en ambos extremos de la tabla de la Premier League”, señaló un informe. Para el Arsenal, fue justicia. Para el West Ham, una decisión que podría sellar su regreso al Championship.
Implicaciones para el título: el Arsenal lo tiene en su mano
Los números ahora favorecen claramente al equipo de Mikel Arteta. Con 79 puntos en 36 partidos, el Arsenal tiene una ventaja de cinco puntos sobre el Manchester City, que tiene un partido pendiente, pero ahora depende de que otros le hagan favores.
Los partidos restantes del Arsenal son eminentemente ganables: la visita del ya descendido Burnley al Emirates, seguido de un viaje al Crystal Palace. Los Eagles, crucialmente, tendrán la mente puesta en la final de la Europa Conference League tres días después, una distracción que el equipo de Arteta debe aprovechar.
El City, por su parte, tiene un camino más peligroso: Aston Villa fuera, Bournemouth en casa y un viaje a Leeds en la última jornada. Incluso si el equipo de Pep Guardiola gana los tres partidos, el Arsenal solo necesita cuatro puntos de sus dos partidos restantes para asegurar el campeonato. La victoria contra el Burnley la próxima semana garantizaría el trofeo independientemente de los resultados del City.

Qué significa para ambos equipos
Para el Arsenal, esta fue la clase de victoria que define a los campeones: fea, tensa y asegurada por la fuerza de voluntad más que por la brillantez estética. El gol de Trossard, su primero en 25 apariciones, no pudo llegar en un momento más oportuno.
Para el West Ham, la derrota los deja con 36 puntos, a cuatro de la salvación con dos partidos por jugarse, aunque el resultado del Tottenham del lunes por la noche podría alterar esa ecuación. Los Hammers se enfrentan a Newcastle y Leeds en sus dos últimos partidos, necesitando resultados y esperando que otros tropiecen.
La última palabra
Este no fue el día en que el Arsenal se proclamó campeón electo con una actuación brillante. Fue el día en que demostró que podía ganar cuando nada funcionaba: cuando las lesiones desordenaron su esquema, cuando los nervios amenazaron con abrumarlos, cuando un título que se les ha escapado durante más de dos décadas parecía esfumarse.
El gol de Trossard y la parada de Raya podrían, con el tiempo, ser recordados como los momentos decisivos de la campaña 2025-26 del Arsenal. Dos partidos los separan de la historia. Después de hoy, esa posibilidad se siente más real que nunca.