Por FERNANDO GODOY, Corresponsal en Londres para Deporte Gráfico MD

LONDRES –En una noche cargada de tensión y los fantasmas de los casi-éxitos del pasado, el Arsenal finalmente exorcizó sus demonios europeos. La victoria por 1-0 sobre el Atlético de Madrid en el Emirates Stadium, sellada por un gol de Bukayo Saka al borde del descanso, aseguró un resultado global de 2-1 y envió a los Gunners a la final de la Liga de Campeones por primera vez en 20 años.
En un partido definido por la disciplina táctica más que por la belleza del juego fluido, el equipo del estratega Mikel Arteta hizo lo suficiente frente al resistente equipo de Diego ‘El Cholo’ Simeone. La recompensa es una cita en Budapest el 30 de mayo contra el actual campeón, el Paris Saint-Germain, o el Bayern de Múnich, que suma seis títulos.

Una historia de un gol y una defensa férrea
Tras haber conseguido un empate 1-1 en España la semana pasada, la ecuación era simple para el Arsenal: ganar en casa. Sin embargo, frente a un Atlético construido sobre el cinismo y la estructura defensiva, la simplicidad nunca fue una opción.
El empate se rompió en el minuto 44. Una jugada habilidosa vio a Viktor Gyökeres aguantar el balón por la derecha antes de darle el pase a Leandro Trossard. El disparo raso del belga fue rechazado de manera poco convincente por el habitual fiable Jan Oblak, y allí estaba Bukayo Saka —el estandarte del Arsenal— reaccionando más rápido para empujar el balón al fondo de la red. Fue un momento clásico de “zorro del área” por parte del extremo, su tercer gol de la campaña de la Champions que envió al Emirates al delirio.
El gol de Saka resultó ser el ganador, pero la segunda mitad fue una clase magistral de supervivencia defensiva. El Atlético, espoleado por el acechante Simeone en la banda de contacto, lanzó todo lo que tenía contra el equipo local.
El susto de la noche llegó cuando Giuliano Simeone corrió hacia el arco tras un mal pase hacia atrás de William Saliba. El joven Simeone superó al portero David Raya, pero Gabriel Magalhães realizó una entrada milagrosa para desviar el balón —una intervención desesperada que salvó la ventaja del Arsenal. Más tarde, el suplente Alexander Sørloth falló una ocasión clamorosa desde corta distancia, desviando el balón cuando parecía más fácil marcar.
Aunque la definición fue nerviosa, la defensa no lo fue. El Arsenal registró su novena portería a cero de la temporada de la Champions, un testimonio estadístico de la sólida pareja formada por Gabriel y Saliba.

El acierto de Arteta: confiar en la juventud
Aunque Saka acaparará los titulares, la batalla táctica la ganó Arteta. El técnico español, enfrentándose a su compatriota Simeone, tomó una decisión audaz al darle a Myles Lewis-Skelly, de 19 años, solo su segunda titularidad como profesional —y la primera en la Liga de Campeones— en el exigente rol de mediocentro.
Fue una apuesta que dio sus frutos. Lewis-Skelly fue un torbellino de energía y compostura, rara vez perdió el balón igualó físicamente a los experimentados centrocampistas del Atlético. Su positividad en la posesión permitió a Declan Rice posicionarse más atrás para proteger la línea defensiva, proporcionando la plataforma para el control del Arsenal en la primera mitad. Su 90% de precisión en el pase durante los 73 minutos que jugó antes de retirarse por un golpe sugiere que Arteta ha descubierto una joya para los grandes momentos.
Mirando hacia adelante: Budapest y una cita con la historia
El pase del Arsenal a la final prepara un emocionante duelo en el Puskas Arena el 30 de mayo. Esperan al ganador del partido de vuelta del miércoles entre el Bayern de Múnich y el PSG. La ida en París fue un notable 5-4, lo que sugiere que cualquier rival supondrá una dura prueba ofensiva.
Lo que está en juego no podría ser mayor. El Arsenal busca un doblete histórico; está al borde de ganar su primer título de la Premier League en 22 años. Levantar la Copa de Europa por primera vez en la historia del club coronaría una era de transformación bajo el mando de Arteta.

Sin embargo, quedan obstáculos imponentes. El PSG, que eliminó al Arsenal en esta misma fase la temporada pasada, presume ahora de un fluido tridente ofensivo formado por Khvicha Kvaratskhelia, Désiré Doué y Ousmane Dembélé—un grupo capaz de desbloquear cualquier defensa en su noche. El Bayern, mientras tanto, cuenta con el majestuoso Harry Kane, que ha evolucionado hasta convertirse en un devastador creador de juego. La defensa hermética de los Gunners se enfrentará a su examen definitivo en Hungría.
Por ahora, Arteta puede celebrar una noche de madurez y nervio. La espera de 20 años para llegar a una final ha terminado; la misión de ganarla acaba de comenzar…