Por FERNANDO GODOY, Corresponsal Londres para Deporte Gráfico MD

LISBOA –El Estadio José Alvalade vivió una de esas noches que el fútbol regala de vez en cuando. Lo que parecía una misión imposible tras el 3-0 en contra de la ida, se convirtió en una realidad gracias a un Sporting de Portugal colossal, que arrolló al Bodo/Glimt por un contundente 5-0 para sellar su pase a los cuartos de final de la UEFA Champions League con un global de 5-3. Fue una lección de fe, paciencia y superioridad absoluta.
Un vendaval constante y un gol antes del descanso
Desde el pitido inicial, el mensaje del técnico Rui Borges fue claro: su equipo saltó al césped con una intensidad desbordante, dispuesto a devorarse la ventaja noruega. El Sporting fue un vendaval, generando ocasión tras ocasión ante la mirada de un Bodo/Glimt que, sorprendentemente, se dedicó a especular y a refugiarse atrás, cediendo el control del partido.
Las ocasiones se sucedían: disparos de Francisco Trincão, internadas de Maxi Araújo por la izquierda y el constante ajetreo de Luis Suárez en el área. Sin embargo, el marcador no se movía y el fantasma de la desesperación empezaba a asomarse. Pero cuando el primer tiempo expiraba, la recompensa llegó. En el minuto 34, un córner botado por el propio Trincão fue perfectamente cabeceado por el central Gonçalo Inácio, que se elevó más que nadie para poner el 1-0 y encender la llama de la esperanza en Lisboa.
La igualada en el marcador global y una prórroga para la historia
La segunda mitad fue un calco de la primera. El Sporting siguió siendo muy superior, aunque el Bodo/Glimt dispuso de su ocasión más clara con un cabezazo de Odin Bjørtuft que se estrelló dos veces en el larguero, un aviso de que el sueño aún no estaba muerto. Pero los ‘Leones’ no se arrugaron. En el minuto 61, una gran jugada por banda de Luis Suárez terminó con un centro al corazón del área que Pedro Gonçalves, ‘Pote’, empujó a placer para poner el 2-0 y desatar la locura en las gradas.
El 3-0, el gol que igualaba la eliminatoria, llegó en el minuto 78. Una mano dentro del área noruega fue señalada como penalti, y Luis Suárez, con una calma pasmosa, lo transformó para forzar la prórroga.
En el tiempo extra, el Sporting no especuló ni un segundo. Salió a por la victoria y a por la eliminatoria. Apenas comenzado el primer periodo de la prórroga, en el minuto 92, Maxi Araújo apareció para hacer el 4-0, poniendo por delante a los portugueses en el marcador global por primera vez en la eliminatoria. A partir de ahí, el Bodo/Glimt, grogui y sin respuestas, solo pudo resistir hasta que, en el último suspiro del partido (minuto 120+1), Rafael Nel puso la guinda con un potente disparo que selló el 5-0 definitivo y una remontada para el recuerdo.

Una gesta cimentada en la ‘Fe y la Superioridad’
El partido dejó varias conclusiones. La primera y más importante es la inquebrantable fe del Sporting. Creyeron desde el minuto uno, incluso cuando los goles no llegaban en esa primera media hora de asedio. El equipo de Rui Borges demostró una madurez y una paciencia enormes para no venirse abajo y seguir insistiendo hasta encontrar los goles.
En segundo lugar, la superioridad táctica y física de los locales fue aplastante. Los números no mienten: el Sporting tuvo un 74% de la posesión y disparó 15 veces, 5 de ellas a puerta. Jugadores como Trincão, con su asistencia y su constante peligro, o Luis Suárez, como referente y asistente, fueron fundamentales para desgastar a una defensa noruega que había sido un muro una semana antes.
Por último, mencionar el hundimiento del Bodo/Glimt. El equipo de Kjetil Knutsen, que llegaba con una racha de cinco victorias consecutivas en la Champions, pagó caro su exceso de pasividad. Plantearon un partido demasiado defensivo para lo que es su esencia, y cuando quisieron reaccionar tras el 3-0, ya era tarde y estaban mentalmente eliminados antes de la prórroga.
Con esta gesta, el Sporting de Portugal se planta en el sorteo de cuartos de final con la moral por las nubes, demostrando que, en el fútbol, y especialmente en la Champions League, nada es imposible. El 30 de mayo, Budapest espera, y los ‘Leones’ ya sueñan con rugir en la final…