Por DIEGO VON VACANO para Deporte Gráfico MD
SANTA CRUZ, BOL –La selección boliviana cumplió con los pronósticos y se despidió de su afición con una autoritaria victoria de 3-0 ante Trinidad y Tobago en el estadio Ramón “Tahuichi” Aguilera. El encuentro, disputado la tarde de este domingo, no solo sirvió para romper una sequía de ocho partidos sin triunfos, sino también para inyectar confianza en un equipo que se juega el sueño de volver a un Mundial después de 32 años.
El encuentro amistoso fue el último ensayo antes del viaje a Monterrey (México), donde la Verde disputará el repechaje intercontinental el próximo 26 de marzo ante Surinam. El ganador de esa eliminatoria deberá enfrentarse cinco días después a Irak por un boleto a la Copa del Mundo.
Un primer tiempo líquido y efectivo
Al equipo dirigido por Óscar Villegas le bastó poco más de 45 minutos para liquidar a un combinado caribeño que, si bien opuso resistencia física, mostró carencias técnicas y llegó con una alineación compuesta mayoritariamente por jugadores del medio local. Bolivia impuso su jerarquía desde el arranque con un juego dinámico, apoyado en las bandas y la sociedad entre Robson Matheus como armador y los desbordes de Carlos Melgar y Fernando Nava.
La apertura del marcador llegó a los 22 minutos. Un centro al área chica encontró la cabeza del capitán Luis Haquín, cuyo remate contó con la leve ayuda de un defensor trinitario que desvió la trayectoria del balón para vencer al portero Jarabi Price. La asistencia fue obra de Fernando Nava.
Solo quince minutos después, a los 37, llegó la recompensa para el delantero nacionalizado Juan Godoy. Tras una jugada preparada que nació de un tiro libre en mitad de cancha y una buena triangulación, Godoy empujó el balón bajo el arco para anotar su primer gol oficial con la camiseta de Bolivia.

El cierre y la confianza para el futuro
En el segundo tiempo, la tónica no cambió. A los 51 minutos, la misma fórmula de asociación ofensiva dio sus frutos. Juan Godoy, convertido en asistente, habilitó a Fernando Nava, quien definió con certeza para sellar el 3-0 definitivo. Con el partido resuelto, Villegas aprovechó para realizar múltiples cambios y dar minutos a futbolistas jóvenes, algunos de los cuales vistieron por primera vez la camiseta de la selección absoluta.
El rival, por su parte, nunca logró inquietar. Sus esporádicos ataques se estrellaron contra una defensa boliviana bien ordenada. Bolivia pudo haber aumentado la ventaja en el complemento, pero los atacantes no estuvieron finos en la definición ante Price, y el equipo bajó las revoluciones pensando en lo que viene.
Análisis: Más que un simple amistoso
Este partido deja tres lecturas claras de cara a la cita en Monterrey.
1. Corte de la mala racha: El triunfo es un bálsamo anímico. Cortar la racha de ocho partidos sin ganar es crucial para la salud mental de un grupo que llevaba mucho tiempo sin celebrar.
2. Identidad y funcionamiento: Aunque el rival fue débil, Bolivia mostró una idea clara: juego rápido por las bandas y llegada de múltiples hombres al área. La sociedad entre Nava y Godoy, que se dieron mutuas asistencias, es una de las notas más positivas.
3. El factor confianza: El capitán Luis Haquín lo resumió perfectamente tras el partido: “Creo que lo importante es que el grupo ganó, el grupo ganó confianza. Es importante despedirse de nuestra gente con una victoria”. En sus declaraciones, Haquín fue enfático sobre el compromiso del equipo: “La virtud de este grupo es que sueña y está convencido de lo que quiere”, sentenció.
Con la maleta llena de ilusión y esta inyección anímica, la Verde viajará a Monterrey para completar el plantel con los legionarios y afinar los últimos detalles. El 26 de marzo, ante Surinam, comenzará el desafío más importante de los últimos 32 años. Por ahora, la despedida en el Tahuichi no pudo ser mejor.