Por Diego von Vacano, Especial para Deporte Grafico MD
La selección boliviana, conocida como ‘La Verde’, se encuentra en una posición familiar pero históricamente difícil: luchando por un lugar en el máximo escenario del fútbol mundial. Después de una agotadora campaña de clasificación de la CONMEBOL para el Mundial 2026, el camino de Bolivia es claro pero desafiante, y depende del nuevo formato expandido para mantener vivo su sueño. Su destino se decidirá no en la castigadora altura de los Andes, sino en un repechaje intercontinental de alto riesgo.

La Clasificación Final: Un Séptimo Puesto
Al concluir las eliminatorias sudamericanas, Bolivia aseguró el séptimo lugar en la tabla de 10 equipos. Su campaña fue un testimonio de extremos: aprovecharon una increíble ventaja como locales mientras sufrieron fuera de casa. Con un récord final que incluyó diez derrotas, su capacidad para conseguir seis victorias vitales —sobre todo un histórico triunfo por 1-0 sobre Brasil en el Estadio Municipal de El Alto— los impulsó a los 20 puntos. Esto fue suficiente para mantener a raya a Venezuela y asegurar el único cupo del continente para la siguiente fase.
El Premio: Una Oportunidad en el Repechaje Intercontinental

Terminar séptimo no es una eliminación. Debido a la expansión del Mundial 2026 a 48 equipos, la CONMEBOL recibió 6,5 plazas clasificatorias. Esto significa que las seis primeras naciones (Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Colombia y Paraguay) clasificaron automáticamente, mientras que el séptimo lugar, Bolivia, avanza al Repechaje Intercontinental.
Este repechaje es un minitorneo de seis equipos, a todo o nada, con un representante de cada confederación (AFC, CAF, CONCACAF, CONMEBOL y OFC), más un equipo adicional de la CONCACAF. El formato es implacable. Los seis equipos se dividen en dos bombos de tres, cada uno con un equipo cabeza de serie y dos no cabezas de serie basados en la clasificación FIFA.
Al ser un equipo con ranking más bajo, Bolivia no será cabeza de serie. Para clasificar al Mundial, deberán ganar dos partidos consecutivos de eliminación directa: primero una semifinal contra otro equipo no cabeza de serie, y luego una final contra el equipo cabeza de serie de su bombo. Estos partidos cruciales están programados para marzo de 2026.

Factores para el Éxito: La Fortaleza de El Alto y un Equipo Resiliente
La mayor arma de Bolivia durante las eliminatorias fue la decisión de trasladar los partidos como local a El Alto, una de las ciudades más altas del mundo, a más de 4.150 metros sobre el nivel del mar. El aire enrarecido supuso un desafío monumental para los visitantes, y Bolivia ganó todos los partidos como local allí, incluyendo esa famosa victoria sobre el pentacampeón del mundo, Brasil. La aparición de jóvenes talentos como Miguel Terceros, quien marcó goles cruciales, también ha inyectado creatividad y esperanza al equipo.
Sin embargo, sus dificultades como visitantes están bien documentadas. Durante décadas, ganar fuera de casa en Sudamérica fue una tarea casi imposible para ‘La Verde’, una tendencia que continuó en gran medida en este ciclo. En el repechaje, que se jugará en una sede neutral en México, perderán su principal ventaja geográfica.

El Veredicto: Una Cuesta Arriba
Entonces, ¿qué posibilidades tiene Bolivia? Están lejos de ser favoritos, pero siguen muy vivos. El camino es sencillo: ganar dos partidos de vida o muerte. Su incapacidad histórica para rendir a baja altura sigue siendo una preocupación importante para un repechaje que se juega al nivel del mar. Sin embargo, no se puede subestimar la confianza adquirida al vencer a gigantes continentales como Brasil y Colombia en su camino hacia esta instancia. Para una nación que apareció por última vez en un Mundial en 1994, la oportunidad de competir en este repechaje representa una oportunidad de oro para poner fin a una espera de tres décadas y escribir un nuevo capítulo en su historia futbolística. Es un sueño improbable, pero aún está a su alcance…