LANDOVER, MD –La confirmación del equipo de estratega francés Didier Deschamps como uno de los favoritos para llevarse la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026, y está más allá de la goleada a Colombia 3-1 ante 60,734 espectadores que abarrotaron el Northwest Stadium vestidos de amarillo.
Esta Francia ha sido jerarquía, orden, astucia, contundencia y gol. Y merece lo que tiene. Ya está como uno de los favoritos. Finalmente, goleador, como le gusta a Didier Deschamps y a sus jugadores. Irrebatiblemente un gran candidato, en esta fiesta rara de allá abajo, con los ‘Les Blues’ abrazados cerca de un área rival después de los tres impactos paralizantes y los cafeteros intentando cambiar el resultado, cerca de la otra.

‘Les Gaulois’ ganadores. Por la consecuencia en el trabajo y esas banderas azules que ahora se agitan olvidando lo inmediato para quedarse con lo profundo. Por tener a los artilleros Desiré Doué autor de un doblete a los 29 y 56 minutos y Marcus Thuram a los 41 minutos, al guardameta Brice Samba, por tenerlos tantas veces más allá de estos noventa minutos. Por las convicciones y sus decisiones. Por la capacidad probada para aprovechar ventajas y disimular desventajas, cualidad que resultó sostén de su primer partido de la ROAD to 2026 cuando se impuso al ‘Scratch du Oro’ Brasil 2-1 y ahora le toco a Colombia 3-1.

Por todo y la pasión, volaron a la capital los colores de estos tiempos. El azul. El blanco. El rojo. Y tronaron los gritos también, y los cantos, apagados un rato frente a la gracia y la contundencia del rival de turno. El final fue toda magia. Este triunfo no podía cuestionar tantas victorias.

Mientras que Francia sepultó la última pizca de su propia esperanza y derrotó a su nuevo adversario Colombia, antes de empezar. Sepultó el partido que iba a jugarse, también, porque el fútbol tiene códigos, parámetros: a más dificultad, más euforia; a más dolor o sufrimiento, más alegría. Los jugadores, la gente y algo más…
La casa de los Washington Commanders tenía dueño, Los ‘Les Blues’ y lo alcanzó con toda naturalidad, los hechos del domingo 29 de marzo 2026 y lo avalaron crudamente: Francia supero, sin gozar ni un retazo de la suerte que supo acompañarlo con frecuencia, igual terminó copando el Northwest Stadium de amarillo.

Y así lloró Colombia, aparentemente humillado por un resultado que atacaba su orgullo, y su destino. Y así, impotente como nunca para el gol, incluyendo el remate desperdiciado por James Rodríguez. Y así, descontrolados al frente Luis Diaz y Luis Suarez, mientras que Richard Ríos y Jefferson Lerma perdidos en el terreno.

Y así, atrapado por el toque y la dinámica y magia de Marcus Thuran, Desiré Doué, Rayan Cherki y Maghnes Akliouche, Y así penó Colombia, a la larga. Nada puso, como es costumbre, en peligro su objetivo. Nada. Ni este cachetazo que le pintó un rubor en la mejilla francés cuando el recién ingresado Jaminton Campaz marco el gol de honor a los 77 minutos.

Por un rato, no más. La fiesta no fue entera, le faltaron sorpresa y adrenalina. También brillo. Mientras tanto, vale repasar lo conseguido y cómo se consiguió. Desde el origen. Desde la titularidad del guardameta Brice Samba y el mejor al final, atrás una zaga impasable con Lucas Digne y Pierre Kalulu, la maduración progresiva, los primeros resultados que fueron llegando de la mano de una solidez que completó N’Golo Kanté con su inserción en el ataque.

Y los goles de Desiré Doué y Marcus Thuram. Y la concepción cerebral del equipo, siempre ha tenido que tomar los riesgos justo en los momentos adecuados, hasta llegar al dominio nítido en el fútbol con argumentos que no parecen inabordables: lógica, orden, responsabilidades repartidas, solidaridad y sentido común. Sin desbordes, sin exageración, con algo de frialdad desde la prolijidad más absoluta, con la fiesta de la gente, su calor, su corazón como bandera, los fuegos y la magia de ‘Les Gaulois’ se calzó ante el Colombia la corona de candidato indiscutido…