Por DIEGO VON VACANO, Deporte Gráfico MD
ESTAMBUL –La selección de Turquía dio un paso fundamental en su camino hacia la Copa del Mundo de 2026 al derrotar por la mínima (1-0) a Rumania en la semifinal del play-off europeo. El partido, disputado en el Estadio Vodafone Park de Estambul, tuvo como protagonista al joven talento del Real Madrid, Arda Güler, cuyo pase magistral fue el detalle que rompió la resistencia rumana.
Con este resultado, los dirigidos por Vincenzo Montella avanzan a la final de la Ruta C de los playoffs, donde se enfrentarán al ganador del duelo entre Eslovaquia y Kosovo el próximo 31 de marzo. El vencedor de ese partido obtendrá un boleto al grupo D del Mundial, donde ya esperan Estados Unidos, Paraguay y Australia.

Un primer tiempo de dominio turco sin recompensa
La primera mitad reflejó la jerarquía que impuso Turquía desde el inicio. Con una posesión abrumadora del 64% durante gran parte del encuentro, los otomanos cercaron el área de Rumania, aunque se toparon con una defensa bien plantada y un portero atento.
Rumania, dirigida por el experimentado Mircea Lucescu, optó por esperar atrás y salir al contragolpe, aprovechando la velocidad de sus extremos. Sin embargo, la presión constante de la afición local y el control del mediocampo por parte de Turquía limitaron las opciones visitantes. La mejor oportunidad para los locales antes del descanso llegó tras una recuperación de Kenan Yildiz, quien asistió a Arda Güler, pero el disparo del turco se fue por encima del larguero.

La jugada decisiva: magia de Güler y definición de Kadıoğlu
La historia cambió radicalmente a los pocos minutos del complemento. Turquía salió con la instrucción clara de ser más vertical, y el plan funcionó a la perfección. En el minuto 53, Arda Güler recibió el balón y, con una visión periférica excepcional, ejecutó un pase filtrado milimétrico que partió en dos a la defensa rumana. Ferdi Kadıoğlu, que había llegado en carrera desde la izquierda, controló el esférico y batió con un disparo raso al arquero Ionuț Radu para decretar el 1-0 definitivo.
Tras el gol, Turquía pudo aumentar la cuenta. Kenan Yildiz estrelló un potente disparo en el travesaño, mientras que el propio Güler también probó suerte desde fuera del área con un balón que besó la madera. Rumania intentó reaccionar en los minutos finales, pero sus llegadas fueron anuladas constantemente por el fuera de juego, incluyendo un disparo de Valentin Mihăilă que pegó en el poste pero que no subió al marcador por la posición adelantada.
Análisis: El peso de una generación dorada
Este partido deja varias lecturas importantes de cara al futuro inmediato de ambas selecciones:
La estrella de Arda Güler: El mediocampista del Real Madrid no solo fue el asistidor, sino que fue el cerebro del equipo. Güler jugó 89 minutos, completó el 93% de sus pases y demostró una madurez impropia de su edad al asumir la responsabilidad en el momento más crucial del partido.
La solidez defensiva de Turquía: Aunque el marcador fue ajustado, la dupla defensiva formada por Samet Akaydin y Abdülkerim Bardakci, junto con el arquero Ugurcan Cakir, mantuvo el arco en cero ante un rival que venía anotando en sus últimos partidos como visitante.
La frustración rumana: Para Rumania, la sequía mundialista se extiende. Los rumanos no participan en una Copa del Mundo desde Francia 1998, y su eliminación en esta etapa supone un duro golpe, especialmente para jugadores como Ianis Hagi, quien jugó en la ciudad donde nació (Estambul) mientras su padre, Gheorghe Hagi, brillaba en el Galatasaray.
Próximo desafío
Turquía se enfrentará a Kosovo que dio cuenta a Eslovaquia 4-2 en la final. El partido se disputará el 31 de marzo en condición de visitante. Una victoria en ese encuentro significaría el regreso de la selección turca a una Copa del Mundo, hazaña que no logra desde el histórico tercer lugar obtenido en Corea-Japón 2002.