Por José Pastor, Corresponsal en Madrid para Deporte Gráfico MD
BARCELONA –El Barcelona sigue líder de LaLiga, pero no sin antes pasar un auténtico calvario en el Spotify Camp Nou. El conjunto de Hansi Flick venció por la mínima (1-0) al Rayo Vallecano en un partido correspondiente a la jornada 29, gracias a un gol de cabeza de Ronald Araujo en la primera mitad. Sin embargo, el verdadero héroe de la tarde fue el portero Joan García, cuyas intervenciones evitaron un empate que los de Vallecas merecieron sobradamente, especialmente en un segundo tiempo donde sometieron al campeón.
Con este resultado, los azulgrana amplían temporalmente su ventaja en la cima de la tabla hasta los siete puntos, situándose con 73 unidades a la espera de lo que haga el Real Madrid en el derbi ante el Atlético. El Rayo, por su parte, se mantiene en la decimocuarta posición, aún con margen sobre el descenso, pero con la sensación de haber dejado escapar un punto vital.
Un primer tiempo de dominio y un gol que lo cambió todo
El partido arrancó con una advertencia muy seria del Rayo. Apenas en el minuto uno, una internada de Pep Chavarríapor la izquierda terminó con un disparo de Carlos Martín que obligó a lucirse a Joan García, estableciendo lo que sería una constante durante el encuentro. El conjunto visitante, bien plantado por Íñigo Pérez, explotaba con peligro la espalda de la defensa local, poniendo en aprietos a la línea de presión alta del Barcelona.
Poco a poco, los locales comenzaron a tomar el control de la posesión. Raphinha, en una de las primeras llegadas claras, tuvo el 1-0 tras robarle el balón a Pathé Ciss, pero definió mal en el mano a mano ante Augusto Batalla. El brasileño volvería a probar suerte minutos después con un disparo desde la frontal que Batalla desvió al larguero con una mano salvadora.
La insistencia culé tuvo su recompensa en el minuto 24. Joao Cancelo ejecutó un córner desde la izquierda y puso el balón en el segundo palo. Allí apareció Ronald Araujo, que jugaba como lateral derecho por la ausencia de Eric García. El uruguayo, más alto que su marcador, Ciss, conectó un certero cabezazo que, tras tocar en el poste derecho, se alojó en el fondo de las mallas para poner el 1-0. Era el primer gol de Araujo tras su regreso y un respiro para un Barcelona que no terminaba de encontrar su mejor versión.
Antes del descanso, Lamine Yamal también reclamó un penalti por una posible entrada de Ciss dentro del área que el colegiado y el VAR decidieron no señalar.
La segunda mitad: un monólogo de Rayo y la noche de Joan García
Si la primera parte tuvo alternativas, la segunda fue un monólogo del Rayo Vallecano. El conjunto de la Franja saltó al césped decidido a dar la campanada y encerró al Barcelona en su propio campo durante más de 40 minutos. Los de Flick perdieron por completo la capacidad de salir con el balón controlado, cediendo la iniciativa y el territorio ante un rival que no cesaba de generar peligro.
Ahí fue cuando el partido adquirió un protagonista indiscutible: Joan García. El guardameta español, convocado recientemente por Luis de la Fuente para la selección absoluta, se convirtió en un muro infranqueable.
Su recital comenzó en el minuto 59 con una parada de reflejos increíbles para desviar un latigazo de Álvaro García desde un ángulo cerrado. Tres minutos más tarde, voló para repeler un cabezazo de Unai López que parecía destinado a entrar. Fue una exhibición de agilidad y seguridad en un momento en el que el Camp Nou comenzaba a sufrir en silencio.
El Rayo rozó el empate con más claridad en el minuto 83. Pacha Espino logró batir la línea de fuera de juego y se plantó solo ante Joan García. El defensor canario, con todo a favor, definió cruzado pero el balón salió rozando el poste, dejando al jugador y a toda su afición con las manos en la cabeza.
En el tramo final, el partido se volvió un correcalles. Los minutos de descuento (seis) se hicieron eternos, pero Joan García apareció de nuevo en el 89 para detener un disparo a bocajarro de Jorge de Frutos que ya cantaba gol.
Para el Barcelona, los tres puntos son un botín de oro. Ampliar la ventaja en la tabla antes del parón de selecciones es un objetivo cumplido, pero el rendimiento mostrado, especialmente en la segunda mitad, deja muchas dudas en el aire. La fragilidad defensiva ante las transiciones y la dependencia excesiva de las paradas de su portero son aspectos que Hansi Flick deberá corregir si quiere mantener el pulso en la recta final de la temporada. El propio técnico alemán reconoció el sufrimiento: “No jugamos nuestro mejor partido, pero hay que decir que el Rayo hizo un partido fantástico”.
En la vereda opuesta, el Rayo Vallecano se marcha de Barcelona con una merecida ovación moral, pero con las manos vacías. El equipo de Íñigo Pérez demostró tener un plan de juego claro, personalidad para no arrugarse en el Camp Nou y un estilo asociativo que puso en jaque al campeón. La falta de acierto en los metros finales y la aparición estelar de Joan García fueron los únicos argumentos que impidieron que los de Vallecas sumaran al menos un empate que hubiera sido justo por méritos.
La Liga se detiene por el parón internacional. El Barcelona regresará con la ventaja asegurada en la clasificación, mientras que el Rayo buscará alejarse definitivamente de los puestos de descenso en las próximas semanas.