Por José Pastor, Corresponsal España para Deporte Gráfico

MADRID –La Jornada 27º de La Liga EA Sports quedará grabada en la memoria de los aficionados como una de esas tardes-noches en las que el fútbol español demostró por qué es uno de los más apasionantes del mundo. Con la lucha por el título en un puño y la emoción repartida por todos los rincones de la tabla, el sábado 7 de marzo de 2026 nos regaló duelos tácticos, remontadas, tensión y, sobre todo, el talento descomunal de una joven promesa que vuelve a inclinar la balanza. Esta es la crónica y el análisis de una jornada para el recuerdo.
El clímax de la velocidad: Athletic de Bilbao vs FC Barcelona

El plato fuerte de la jornada se sirvió en el icónico San Mamés. El Athletic Club de Ernesto Valverde recibía a un FC Barcelona líder, pero con la presión de haber visto cómo el Real Madrid acortaba distancias la noche anterior. La “Catedral” vestía sus mejores galas, con una entrada de 50,629 espectadores, lista para empujar a los suyos en una de las salidas más complicadas del calendario culé.
Desde el pitido inicial, el partido fue un auténtico ejercicio de intensidad y presión. El Athletic, consciente de su fortaleza como local, saltó al césped con una mentalidad valiente. La primera jugada del partido fue un aviso: un centro de Berenguer que Cancelo estuvo a punto de desviar a su propia portería, estrellando el balón en el larguero. Los leones de Valverde, con un once repleto de jóvenes como Adama, Rego y Unai Gómez, ejercieron una presión asfixiante sobre la salida de balón azulgrana, buscando incomodar a la frágil defensa visitante. La mala fortuna se cebó pronto con el Athletic, cuando Unai Gómez sufrió una aparatosa lesión de rodilla que obligó a su sustitución antes de los primeros diez minutos, un jarro de agua fría que enfrió el ímpetu inicial local.

Por su parte, Hansi Flick había preparado un once con rotaciones significativas pensando en el compromiso de Champions League ante el Newcastle. La dupla de jóvenes promesas en el centro del campo, formada por Marc Casadó y Marc Bernal, tuvo la difícil misión de dotar de equilibrio al equipo, mientras que Ferran Torres y Marcus Rashford lideraban la parcela ofensiva en ausencia de Robert Lewandowski y Raphinha, que empezaron en el banquillo. La primera mitad fue un duelo de poder a poder. El Barça intentaba dormir el juego con la posesión, pero el Athletic respondía con arreones de peligro. Selton pudo adelantar a los locales antes del descanso, pero le faltó determinación en el uno contra uno ante Joan García. La igualdad era máxima y el marcador no se movía.
La segunda mitad siguió el mismo guion de intensidad. Flick movió ficha pronto, dando entrada a Pedri y, más tarde, a Raphinha y Lewandowski. La entrada del brasileño fue un punto de inflexión. El Barça ganó profundidad y descaro por la banda izquierda. Y cuando el partido se encaminaba hacia un empate con sabor a poco para ambos, apareció la chispa de la genialidad. En el minuto 68, Pedri, con la clase que le caracteriza, filtró un pase magistral para Lamine Yamal. El extremo, aún adolescente, recibió en la frontal, se perfiló, dribló a Adama Boiro con un recorte veloz y, desde la media luna, soltó un zurdazo imparable que se coló por la escuadra de la portería de Unai Simón. Un gol de otro partido, una obra de arte para decidir un duelo tan igualado.

El Athletic, lejos de venirse abajo, volcó sobre el área culé en busca del empate. Con más corazón que cabeza, los de Valverde lo intentaron hasta el final, pero se encontraron con una defensa blaugrana sólida y un Joan García seguro bajo palos. El Barcelona resistió el vendaval final y se llevó tres puntos de oro de Bilbao. Con esta victoria, el conjunto de Flick se mantiene como líder sólido con 67 puntos, ampliando de nuevo a cuatro la ventaja sobre el Real Madrid.
La otra cara de la moneda: Remontadas, Repartos de Puntos y la Tabla de Posiciones
Mientras San Mamés contenía la respiración con el duelo de gigantes, otros estadios de España vivían sus propias batallas con la misma intensidad. La jornada sabatina comenzó con un empate a dos goles entre Osasuna y Mallorca en El Sadar, un resultado que sabe a poco para ambos por diferentes motivos. Los locales no lograron sumar de tres en su feudo, mientras que los bermellones siguen sin despegar de la parte baja de la clasificación.
Uno de los partidos más vibrantes de la tarde se vivió en el Ciutat de València, donde el Levante y el Girona protagonizaron un duelo cargado de emociones y suspense. El conjunto local, necesitado de puntos para soñar con la permanencia, se adelantó en el marcador gracias a un gol de Carlos Espí, el delantero de moda en el equipo granota, que suma ya tres tantos en los últimos tres partidos. La alegría local parecía sólida, sobre todo cuando el Girona se quedó con un jugador menos por la expulsión de Olasagasti a la hora de juego. Sin embargo, el fútbol es imprevisible. En el tiempo de descuento, y tras una jugada embarullada, Joel Roca marcó para los visitantes. El gol fue inicialmente anulado por fuera de juego, pero tras una revisión del VAR, el colegiado concedió el tanto que significaba el empate final (1-1). Un punto que sabe a gloria para el Girona de Míchel y que deja al Levante con la miel en los labios, a cuatro puntos de la salvación.
Pero si hubo un partido que personificó la garra y el carácter, ese fue el disputado en el Metropolitano. El Atlético de Madrid se enfrentaba a una siempre correosa Real Sociedad. En un encuentro de poder a poder, los donostiarras plantaron cara a los colchoneros. El partido fue un toma y daca constante, con llegadas en ambas áreas. Finalmente, y gracias a la inspiración de un revulsivo de lujo, el Atlético se llevó el gato al agua. Nicolás González, que había saltado al campo en la segunda mitad, se convirtió en el héroe de la jornada para los del Cholo Simeone al anotar dos goles que dieron la victoria a su equipo por 3-2. Este triunfo permite al Atlético afianzarse en la tercera plaza con 54 puntos, manteniendo a raya a un Villarreal que, con 51, sigue acechando.
La tabla ‘Habla’: Un Líder firme y una lucha sin cuartel
Con los resultados del sábado, la clasificación de La Liga empieza a definir perfiles, aunque sin perder un ápice de emoción. El FC Barcelona es el gran beneficiado de la jornada. Los de Hansi Flick demostraron en Bilbao que tienen madera de campeón, ganando en un campo históricamente difícil y sin sufrir bajas sensibles. Con 67 puntos, la ventaja de cuatro sobre el Real Madrid es una almohada cómoda, pero en absoluto definitiva.
Por detrás, la lucha por los puestos europeos está que arde. El Atlético de Madrid (54 puntos) aprovechó el tropiezo del Villarreal para coger aire en la tercera plaza. La Real Sociedad, a pesar de la derrota, se mantiene en la pelea, aunque el golpe en el Metropolitano duele. En la zona media, el empate del Girona le permite sumar un punto que, sin ser brillante, rompe una mala dinámica. Para el Athletic de Bilbao, la derrota ante el Barça duele en el orgullo, pero el equipo de Valverde demostró que puede competir contra cualquiera. Con 35 puntos, se sitúan novenos, a solo cinco de puestos europeos, un objetivo realista para la recta final de la temporada.
En la parte baja, la igualdad es máxima. El punto del Levante (22 puntos) sabe a poco, y su distancia con la salvación (cuatro puntos) no es insalvable, pero requiere una reacción inmediata. Mallorca (25 puntos) y Alavés (27 puntos) siguen mirando de reojo la zona de peligro, mientras que el colista Real Oviedo (17 puntos) necesita un milagro para salir del pozo.
En definitiva, la Jornada 27º dejó claro que La Liga 2025-26 es un torneo de resistencia. La genialidad de Yamal mantiene al Barça en la cima, pero el Madrid espera su momento. La emoción está servida.