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La asociación entre Marco Antonio ‘El Diablo’ Etcheverry y Jaime Moreno trasciende las meras estadísticas. Eran el yin y el yang del fútbol boliviano: el Genio Tempestuoso y Creativo, y el Ejecutor Tranquilo y Clínico – Foto Diego von Vacano Especial para DGM

Un Análisis dual de las carreras de Marco Antonio ‘El Diablo’ Etcheverry y Jaime Moreno, leyendas del DC United

Por Diego von Vacano, para Deporte Gráfico MD

WASHINGTON, DC –Marco Antonio ‘El Diablo’ Etcheverry y Jaime Moreno, al frente sin tibiezas. Hablaremos de sus inicios en el fútbol, sus sueños, la selección, la MLS, de la respuesta ofensiva, de su relación con la afición y el equipo. El Audi Field es la escenografía natural. La ciudad de Washington DC, el pequeño mundo que la contiene. Ahí están los pocos trabajadores mudos testigos dejándose acariciar por una noche fría, aunque la temperatura no convoque a la piel desnuda. Pasan los sufridos hinchas del primer mundo por las calles de la ciudad capital y reconocen a sus leyendas añorando esos títulos de antaño…

La asociación entre Marco Antonio ‘El Diablo’ Etcheverry y Jaime Moreno: Eran el ‘Yin’ y el ‘Yang’ del fútbol boliviano: el Genio Tempestuoso y Creativo, y el Ejecutor Tranquilo y Clínico – Foto/Fuente Archivo DGM

Es así que la historia del fútbol boliviano está marcada por destellos breves pero brillantes en el escenario internacional, y ningún par de jugadores personifica esa era dorada con Marco Antonio ‘El Diablo’ Etcheverry y Jaime Moreno. Nacidos con solo cuatro años de diferencia en Santa Cruz de la Sierra, sus carreras se entrelazaron de forma inseparable, formando el latido creativo tanto de la selección nacional como de uno de los clubes más dominantes en los primeros años de la Major League Soccer (MLS), el DC United. Este análisis explora sus trayectorias paralelas, desde los polvorientos campos de fútbol juvenil de Bolivia hasta la cima del fútbol estadounidense, examinando sus habilidades únicas, sus triunfos compartidos y su legado perdurable.

Diego von Vacano (cent) franqueado por sus idolos Marco Antonio Etcheverry (izq) y Jaime Moreno (der) en el Audi Field como escenografía natural – Foto Diego von Vacano para DGM

La Base: ‘La Academia Tahuichi’

Antes de ser leyendas, Etcheverry y Moreno fueron producto de uno de los programas juveniles más renombrados del mundo: ‘La Academia Tahuichi’. Esta institución fue más que una simple escuela de fútbol; fue un crisol que forjó el carácter y la habilidad técnica en jóvenes de orígenes humildes. Como el propio Moreno reflexionó, la academia les enseñó a ser “más hambrientos que la mayoría”, inculcando una resiliencia que definiría sus vidas profesionales. Eran parte de una generación dorada que jugó, vivió y soñó junta desde su adolescencia temprana, una química que luego daría inmensos dividendos tanto para el club como para el país. La filosofía de la academia de nutrir el talento a través de la competencia incesante y los viajes internacionales les dio una perspectiva mundial y una base técnica que los diferenciaba de sus pares.

El talento de Marco Antonio Etcheverry era evidente en las portadas de los medios locales 1996 – Foto/Fuente Archivo DGM

Marco Antonio Etcheverry: “El Diablo” y el Maestro

Marco Etcheverry, nacido en 1970, era el arquitecto del medio campo creativo sudamericano. Apodado “El Diablo” por su competitividad intensa y fogosa y su habilidad endiablada, era un mediocampista que dictaba el ritmo de cada partido que jugaba. Su pierna izquierda era un instrumento de creación, capaz de entregar pases con el peso perfecto, clavar tiros libres inatajables y disparar potentes desde la distancia. La carrera de Etcheverry lo llevó por varios países sudamericanos, incluidos pasos por Bolívar, el Colo-Colo de Chile y el América de Cali de Colombia, así como una breve y menos exitosa etapa en España con el Albacete.

Sin embargo, su verdadero hogar espiritual se convirtió en el DC United. Al unirse a la MLS en su temporada inaugural de 1996, Etcheverry se convirtió en la cara de la franquicia. A lo largo de ocho temporadas, jugó 191 partidos de liga, anotando 34 goles y registrando un récord del club en ese entonces de 101 asistencias. Lideró al DC United a tres Copas de la MLS en los primeros cuatro años de la liga (1996, 1997, 1999) y fue nombrado el Jugador Más Valioso de la liga en 1998. Su influencia iba más allá de las estadísticas; poseía una cualidad incuantificable, una “mirada” de determinación feroz que podía levantar por sí solo a su equipo. Fue nombrado en el ‘Mejor Once de la MLS’ durante cuatro años consecutivos (1996-1999) y más tarde fue incluido en el ‘Mejor Once de Todos los Tiempos de la MLS’ y en el ‘Salón de la Fama del Fútbol Nacional de Estados Unidos’.

En el ámbito internacional, Etcheverry fue el arquitecto del mayor logro moderno de Bolivia. Fue fundamental para clasificar a la Copa Mundial de la FIFA USA 1994, destacando especialmente al anotar el gol inicial en una victoria histórica por 2-0 sobre Brasil en La Paz, la primera derrota de Brasil en las eliminatorias mundialistas. Sus 71 partidos internacionales y 13 goles solo insinúan su impacto. Sin embargo, la Copa del Mundo de 1994 se convirtió en un microcosmos de su naturaleza volátil: fue expulsado solo cuatro minutos después de ingresar como suplente en el partido inaugural contra Alemania, un momento de pasión imprudente que terminó prematuramente su torneo. A pesar de esto, su legado como el mejor jugador en la historia de Bolivia quedó cimentado cuando el ‘Congreso Boliviano’ le otorgó la “Orden al Mérito” tras su retiro.

Jaime Moreno el ejecutor nato, su olfato de gol era presa de pánico para sus oponentes en los inicios de la MLS 1996 – Foto/Fuente Archivo DGM

Jaime Moreno: ‘El Goleador Prolífico y Elegante’

Si Etcheverry era el arquitecto, Jaime Moreno era el finalizador maestro. Nacido en 1974, Moreno era un delantero de una elegancia sublime y una precisión clínica. Mientras que el juego de Etcheverry se basaba en el fuego y el azufre, el de Moreno se caracterizaba por la serenidad, el movimiento inteligente y la cabeza fría frente al arco. Su carrera tomó un giro único cuando se convirtió en el primer boliviano en jugar en la Premier League inglesa, fichando por el Middlesbrough en 1994. Aunque su tiempo en Inglaterra fue esporádico, le proporcionó un tipo diferente de educación futbolística.

En 1996, se reencontró con su compatriota Etcheverry en el DC United, y la asociación floreció. Jugando justo por delante de ‘El Diablo’ en el “Triángulo Mágico” junto al atacante salvadoreño Raúl Díaz Arce, Moreno se convirtió en uno de los delanteros más letales en la historia de la MLS. 

Tuvo dos etapas separadas y muy exitosas con el club, convirtiéndose en el máximo goleador histórico de la MLS en el momento de su retiro en 2010, con 133 goles. También se convirtió en el primer jugador en la historia de la liga en registrar 100 goles y 100 asistencias, un testimonio de su habilidad como creador de juego además de su capacidad goleadora. Fue campeón de la MLS Cup en cuatro ocasiones (1996, 1997, 1999, 2004) y seleccionado dos veces en el ‘Mejor Once de la MLS’.

Para Bolivia, Moreno fue un pilar de larga data, acumulando 75 partidos internacionales y anotando 9 goles entre 1991 y 2008. Fue una figura clave en el equipo de la Copa del Mundo de 1994 y jugó en cinco torneos de la Copa América, terminando como subcampeón en su país en 1997. Aunque su cuenta goleadora internacional fue modesta para un delantero, su papel para vincular el juego y llevar a otros al ataque fue invaluable, una habilidad perfeccionada durante años de jugar junto a Etcheverry.

La gran noche en un día lluvioso Marco Antonio Etcheverry (dr) junto a John Harkes llevaron al DC United a su primer título en la naciente liga MLS 1996 – Foto/Fuente Archivo DGM

El Vínculo Indestructible y el Legado Perdurable

La asociación entre Etcheverry y Moreno trasciende las meras estadísticas. Eran el yin y el yang del fútbol boliviano: el genio tempestuoso y creativo, y el ejecutor tranquilo y clínico. En el DC United, formaron una comprensión telepática que hacía al equipo casi imparable en ocasiones. El “toque latino” que aportaron a la liga ayudó a definir la identidad temprana de la MLS y estableció un estándar de excelencia técnica. Su éxito allanó el camino para las futuras generaciones de jugadores sudamericanos en la liga.

Su legado también está profundamente ligado a sus raíces. Siguen siendo los dos futbolistas más laureados en la historia de Bolivia, habiendo ganado un total combinado de 17 títulos oficiales. Más importante aún, representan la cúspide de lo que la Academia Tahuichi podía producir: talentos de clase mundial que nunca olvidaron sus orígenes. Jaime Moreno ahora entrena en la academia del DC United, y Marco Etcheverry también ha regresado al club como entrenador de academia, completando el círculo de su conocimiento.

En conclusión, Marco Etcheverry y Jaime Moreno fueron más que grandes jugadores; fueron el corazón y el alma de una era dorada para su nación. Juntos, conquistaron una nueva liga y le dieron a Bolivia algunos de sus recuerdos futbolísticos más preciados. Sus carreras, para siempre entrelazadas, son un testimonio del poder de los sueños compartidos, los talentos complementarios y un vínculo irrompible forjado en las tierras altas de su patria.

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